Agro > Comercio

ARU defiende la exportación de ganado en pie y contradice estudio de la industria

Un estudio de la gremial revela el impacto positivo de una alternativa que significó un estímulo para la cría

Tiempo de lectura: -'

06 de julio de 2018 a las 05:00

Dada la ventaja arancelaria que impone el mercado turco a favor de la exportación de ganado en pie en relación a la de los cortes de carne, en los últimos cuatro años la primera de esas vetas comerciales ha ido creciendo sustancialmente, al punto que en 2017 se exportaron desde Uruguay 332 mil bovinos en pie, con una participación clave de Turquía, que llegó al 97%.

En un documento elaborado por la Dirección de Estudios Agroeconómicos de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), que resalta las bondades de un relativamente nuevo horizonte comercial que viene creciendo, se cuestiona a su vez un trabajo de CPA Ferrere en 2017 –a pedido de las gremiales de la industria frigorífica–, que sostiene que la exportación de ganado en pie genera pérdida de valor agregado en la cadena cárnica en la medida que se dejan de realizar una serie de actividades sobre los animales exportados. CPA Ferrere estima que son unos US$ 319 por cabeza de pérdida, unos US$ 53 millones por año.

La gremial argumenta que esos números ignoran el valor agregado producido por la mayor producción de terneros a partir del estímulo para el sector criador al ver revalorizado su producto por la demanda agregada.

El estudio elaborado por ARU será utilizado por los delegados de la gremial a nivel de la junta directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), entidad que viene analizando esta temática tras una consulta que hace algunas semanas trasladó en una visita al INAC Enzo Benech, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, sobre el impacto de las crecientes exportaciones de ganado en pie.

Según las estimaciones de ARU, en los últimos ocho años el stock bovino se incrementó un 6%, lo que implica algo más de 640 mil cabezas más de ganado. La categoría que más creció fue la de vacas de cría, que en 2017 llegó a 4,3 millones de cabezas, mientras que en el caso de los terneros/terneras se tuvo un incremento de 400 mil cabezas (17%).

En el estudio de ARU se indica que las mejoras productivas generadas en los últimos años no solo ha permitido incrementar la cantidad de animales por hectárea, sino también cambiar la composición del stock, con una mayor participación de animales más jóvenes.

A su vez, se agrega que también ha aumentado el número de animales faenados, aunque acompañado por una reducción en la edad de faena al adquirir mayor peso el animal en pie.

La ARU sostiene que la demanda agregada de la exportación en pie valoriza el producto ternero de reposición en su relación con los demás productos generados por la cadena, permitiendo que el sector criador aumente su cuota parte de participación en el producto final.

Se afirma que en los 20 años anteriores a la fiebre aftosa el criador recibió en promedio el 90% del valor del kilo gordo, mientras que desde 2010 –cuando comienza a ser relevante la exportación en pie– se consolidó el valor del producto al recibir un promedio un 22% por encima del valor del kilo gordo pagado por la industria. Y en los últimos 12 meses esta diferencia asciende al 25%, apuntan desde la gremial.
"El impacto de la demanda agregada por la exportación en pie no solo tiene connotaciones de tipo económico social, sino que también da mayor participación a pequeños y medianos productores, históricamente postergados en el desarrollo ganadero", argumenta el informe, divulgado con fecha del 26 de junio.

"No tener todos los huevos en la misma canasta"

En esta línea, el presidente de ARU, Pablo Zerbino, manifestó que desde la gremial se entiende que para la industria frigorífica el crecimiento de este negocio implique una preocupación, dado los ajustados márgenes que se tienen en el sector. Sin embargo, señaló que el enfoque de los criadores y de la industria es diferente.

"Los datos muestran el impacto que ha tenido la exportación en pie para toda la cadena de la carne, empezando por el primer eslabón que es el criador, normalmente el más débil. Esto ha significado la oportunidad de encontrar otra alternativa de negocios que además significa una apertura directa hacia el exterior", dijo.

"No hubo en el pasado una herramienta como la exportación en pie para provocar necesario aumento de bovinos que Uruguay requería. Ha aumentado el stock y la faena, a la vez que ha disminuido la edad de faena y crecido en peso. No tener todos los huevos en la misma canasta siempre es un estímulo importante", concluyó Zerbino en referencia al tema.

Otra visión

El trabajo CPA Ferrere, realizado a pedido de las gremiales de la industria frigorífica, concluyó que las pérdidas de valor agregado en la cadena cárnica por exportaciones de ganado en pie entre 2008 y 2016 alcanzaría los US$ 480 millones, equivalente a US$ 319 por cabeza, por la venta de 1,5 millones de reses. El estudio remarcó que la exportación de ganado en pie "tiene efectos entre agentes de la cadena y sobre el conjunto de la cadena" y subraya la mejor posición del eslabón de la cría en perjuicio de invernadores y frigoríficos.

Comentarios