El impacto internacional y nacional por la ejecución de la concejala carioca Marielle Franco y su chofer, el miércoles de noche, aumentan la presión para que se identifique con rapidez a los responsables de un sanguinario caso que pone en cuestión la política de seguridad militarizada de Río de Janeiro, decretada hace un poco más de un mes por el presidente Michel Temer para combatir el crimen en el tercer estado de Brasil.
Asesinato político con balas de la Policía subleva a una Río bajo control militar
La muerte de Marielle Franco abrió un debate sobre los abusos de policías y soldados