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Salud Pública padece desde hace años la falta de recursos humanos para atender a sus pacientes. Y lo mismo ocurre con el sector privado, que también tiene carencias para contratar a todos los médicos que precisa.

El problema que afecta a ambos sectores de la salud es, en primer lugar, la insuficiente cantidad de especialistas formados en algunas áreas, y su distribución en el territorio.

La diferencia sustancial entre las instituciones privadas y la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) es que, históricamente, las primeras han tentado a los profesionales con mejores sueldos. ASSE no lo ha hecho, al menos hasta ahora.

Desde el organismo se quiere apostar a los cargos de “alta dedicación” para que a los médicos les resulte atractivo trabajar en el sector público. Es decir, más carga horaria, concentración de trabajo en un centro asistencial y, por ende, mayor sueldo.

La “fórmula” ya les dio resultado. En enero, cuando los anestesiólogos escasearon en ASSE, se acordó con los especialistas aumentarles el “valor hora” de trabajo a $ 700. De las vacantes que había en Salud Pública no quedó ninguna. Todos los cargos fueron cubiertos y ASSE le generó un problema a las mutualistas porque fueron estas las que vieron cómo se les iban los médicos.

La estrategia usada con los anestesiólogos ahora se quiere repetir con los neonatólogos y los intensivistas pediátricos, especialidades que en las últimas semanas encendieron la alarma sobre un eventual “colapso” a nivel público.

El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) advierte que un “laudo único nacional” para los médicos permitiría que no exista una fuga constante de un sector hacia otro.

“No se puede mantener el sistema con diferencias salariales como las hay en este país”, dijo a El Observador el presidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Martín Rebella.

Proyección

La falta de especialistas en el país –sostiene Rebella–, “probablemente se haya agudizado con la instalación de la reforma de la salud”, la cual se llevó adelante sin haber hecho una previsión de los profesionales que el nuevo sistema sanitario requería.

Las autoridades de Facultad de Medicina y el Ministerio de Salud Pública quieren “repensar” el plan de estudios de algunas especialidades médicas, según explicó a El Observador el decano de ese centro, Fernando Tomasina.

Por ejemplo, hoy un neonatólogo debe cursar los siete años de Medicina, tres años del posgrado de Pediatría más tres años de Neonatología. La idea a estudiar sería “unificar” y disminuir la extensión de la carrera.

Otra de las estrategias planteadas es aumentar los cupos para que los médicos accedan a realizar residencias. Por ejemplo, Facultad de Medicina pretende que haya residentes de Pediatría en los hospitales de ASSE en los 19 departamentos del país. Según Tomasina, falta que las autoridades den luz verde a la propuesta.

A su vez, se está apostando fuertemente a la formación de profesionales a través de las Unidades Docentes Asistenciales (UDA) instaladas en los hospitales. En las unidades, los médicos (que reciben el sueldo de Salud Pública) también cumplen tarea docente.

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