En otro ataque, una mujer chiíta y siete de sus hijos aparecieron muertos a tiros en sus camas. Un varón sobrevivió. El padre, que no se encontraba en la casa en ese momento, atribuyó la matanza al odio sectario.
En otro ataque, una mujer chiíta y siete de sus hijos aparecieron muertos a tiros en sus camas. Un varón sobrevivió. El padre, que no se encontraba en la casa en ese momento, atribuyó la matanza al odio sectario.
En el ataque más mortífero del domingo, un hombre detonó explosivos que llevaba sujetos a su cuerpo en un centro de reclutamiento del ejército iraquí en la base aérea Muthana cerca del centro de Bagdad. La explosión dejó 25 muertos y 49 heridos, dijeron fuentes militares estadounidenses y autoridades hospitalarias.
Dos suicidas con coches bomba mataron a por lo menos siete funcionarios de aduana iraquíes en Walid, un cruce de la frontera con Siria, dijeron voceros militares estadounidenses.
En un tercer ataque, un coche-bomba que explotó en Kirkuk dejó cuatro civiles muertos y 15 heridos, dijo la policía. El ataque se produjo en una carretera cerca de un hospital y un edificio municipal.
La mayoría de las víctimas concurrían en ese momento al Hospital General de Kirkuk, dijo la policía. Entre los heridos había tres empleados del hospital.
Fuerzas estadounidenses detonaron una bomba colocada en un auto estacionado a unos 100 metros de la primera explosión en Kirkuk. La segunda bomba debía causar muertes en los agentes de seguridad cuando llegaran a la escena, dijo la policía.
Con estos ataques, la cifra de muertos superó los 1.500 desde el 28 de abril, cuando el primer ministro Ibrahim al-Jaafari anunció la formación su gobierno de mayoría chiíta y curda en un país atacado por una insurgencia encabezada por la minoría sunita.
El partido Islámico Iraquí, el principal partido sunita, declaró que "decenas de iraquíes inocentes pagan el precio de estos ataques que condenamos con vigor".
(AP)