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Audrey Tautou conquistó el mundo actoral femenino con su papel desfachatado en la comedia francesa Amélie, en 2001. Luego, cuando la opción lógica de un actor que busca el destaque internacional hubiera sido el saltó atlántico a Hollywood, eligió trabajar en una sórdida película de Stephen Frears, Negocios ocultos, ambientada en un Londres violento para los inmigrantes.

Recién tres años después acepta participar en la hipertaquillera pero bastante criticada El código Da Vinci, junto a la figura de Tom Hanks.

Y cuando todo el mundo hubiera dicho que se treparía en la calesita intensa de filmes en Estados Unidos, Tautou eligió quedarse en su país natal, manteniéndose fiel a un estilo actoral tan tradicional como propio en su caso.

Es así que su carrera tiene películas como La delicadeza, que se estrena hoy en salas uruguayas. Tautou, quien hoy tiene 36 años y está flaca (lo que hace aún más grandes a sus amplias orejas), encarna a Nathalie, una mujer joven y enamorada del hombre de su vida. Pero una catástrofe imprevista la deja sola en la vida. Durante cierto tiempo, su existenciaa queda desacomodada por el shock de lo que tiene que afrontar. Aunque de a poco, la mujer debe asumir su rol de viuda y comenzar a reinsertarse en su trabajo y en sus relaciones.

De esta forma, conoce a Markus, un compañero de oficina, sueco, rubión, de barba, torpe y tosco como solo puede serlo un sueco con pinta de leñador. La conexión entre estos dos personajes decidirá sus destinos y los de la película.

La delicadeza es dirigida por una nueva pareja de hermanos que se suma al cine europeo. Se trata de David y Stéphane Foenkinos. Además de cineasta, David es novelista y La delicadeza está basada en un texto suyo del mismo nombre. Tipo inquieto con las letras, David Foenkinos publicó también en 2010 un rara novela titulada Lennon, donde el protagonista es el beatle, que narra en primera persona diferentes hechos de su vida. Según la crítica, La delicadeza es una novela compleja que tuvo una difícil adaptación al cine.
El filme recibió una gran recepción en Francia, donde fue un éxito de taquilla y además consiguió varias nominaciones a los premios César.

Bajo la dudosa etiqueta de “comedia dramática y romántica”, este filme es una buena oportunidad de reencontrarse con una forma de filmar particular y con una actriz que siempre rinde en la pantalla grande.

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