Autopartistas piden medidas para dejar de “perder soldados” y volver a crecer
La cámara que agrupa a las empresas sostiene que hay que aggiornar las reglas de juego para que lleguen nuevas inversiones al país
Como muchas industrias uruguayas, los costos internos y la pérdida de competitividad frente a competidores de la región son un problema complejo y cuya soluciones no suelen procesarse a corto plazo. Los autopartistas locales están dentro de esa bolsa, pero quieren dar la pelea para que el sector pueda recomponerse y Uruguay vuelva a posicionarse como una opción para captar nuevas inversiones y dejar de “perder soldados”, según transmitió a El Observador el flamante presidente de la Cámara de Autopartistas, Agustín Irazoqui de la firma Yazaki.
El ejecutivo es consciente de que “agarra un fierro caliente” por el “mal momento” que atraviesa la industria autopartista uruguaya en un contexto donde –pese a las dificultades por la pandemia– la demanda por productos del sector no se ha resentido este año, tras un 2020 “para el olvido” por los efectos del covid-19.
“La realidad indica que venimos de una historia complicada. Desde 2011 no tenemos nuevos players (jugadores) en la industria autopartista uruguaya. Ese fue el año del pico y desde ahí solo se han caído soldados e incluso empresas grandes”, resumió.
De hecho, a Irazoqui le tocó asumir un mes después del último gran golpe que tuvo el sector: la bajada de cortina de la multinacional Faurecia del Grupo Peugeot en San José. El empresario indicó que más allá de los 160 puestos de empleo –llegó a ocupar más de 300 trabajadores– que se perdieron, es una “señal negativa” porque es una de las firmas más importantes a nivel global que dejó de producir en Uruguay.
Los motivos
“Llegamos a esta situación por competitividad. Uruguay sufre este tema en general, pero más en industrias que son intensivas en mano de obra como es el sector automotriz. Ser intensivo en mano de obra en Uruguay es una debilidad. ¿Por qué? Porque cuando salís y te comparás con al región, los salarios son, por lo menos, un tercio más bajos”, explicó Irazoqui.
En general, el personal que trabaja en las autopartistas son jóvenes y mujeres, dos franja donde el país registra las mayores tasas de desocupación. Ese es uno de los motivos que en la Cámara de Autopartistas tienen claro ha frenado el arribo de nuevas inversiones al país desde ese techo del 2011 y ha llevado a un gradual desmantelamiento del sector en la última década, con la retirada de empresas y la pérdida de más de 1.000 empleos directos.
Actualmente, los grandes jugadores en esta industria no superan la decena (la mitad del pico de 2011) y la ocupación directa está algo por debajo de los 3.000 trabajadores.
Los años dorados para la industria (vehículos y autopartes) se dieron entre 2013 y 2014, cuando las exportaciones uruguayas rondaron los US$ 500 millones, una cifra que hoy se redujo a la mitad.
El 98% de las exportaciones de autopartes de Uruguay se destinan al Mercosur. Durante su auge, las ventas al exterior casi llegaron a los US$ 200 millones. En 2020, en medio del impacto de la pandemia, esa cifra se desplomó a US$ 92 millones. En el año previo a la pandemia, las ventas al exterior de esta rama habían llegado a US$ 157 millones.
Apretar el acelerador con propuestas
El presidente de la Cámara de Autopartistas dice que ahora “hay que apretar el acelerador” y tratar de revertir la tendencia y los números de su industria. El ejecutivo de Yazaki recordó que en su momento (2008-2009) se diseñó un “paquete Uruguay” –que sigue vigente– para atraer inversores, pero que hoy ha quedado un poco obsoleto ya que los competidores de la región se aggiornaron y ofrecen regímenes más atractivos como Paraguay o estados brasileños en particular, que agregan incentivos a los que ya da el propio gobierno federal del vecino.
En ese sentido, la gremial ya le transmitió al Poder Ejecutivo de Lacalle Pou algunas propuestas concretas para mejorar el régimen vigente en el marco del Consejo Sectorial Automotriz.
Por ejemplo, hay incentivos de la ley de Promoción de Inversores que no se pueden utilizar al 100% como el beneficio para el pago del Impuesto a la Renta (IRAE). También se perdieron en los últimos años otros beneficios vinculados a la devolución de impuestos o la prefinanciación de exportaciones que tienen impacto en la ecuación de producción.
Otro de los temas que los autopartistas quieren mejorar del sistema actual es que las autopartistas que venden su producción a armadoras locales –que luego exportan vehículos– accedan a los incentivos tributarios por exportación directa. Por otro lado, Uruguay también perdió pie con Paraguay en la mejora de los acuerdos bilaterales para el sector automotor que este país del Mercosur tienen con los otros socios del Mercosur: Argentina y Brasil. Con este último mercado –el principal para los autopartistas uruguayos– se dio incluso un retroceso.
Relaciones laborales
Las relaciones laborales para un sector intensivo en mano obra son complejas para cualquier rama de actividad. En la industria automotriz, a veces esto termina siendo un escollo difícil de manejar por la fuerte volatilidad que tiene la demanda. Irazoqui explicó que puede darse el caso de empresas que hoy tienen trabajadores en seguro de paro que dentro de un mes se vean obligadas a pagar horas extras.
“El régimen de esta industria es no parar, y acá un poco la idiosincrasia es que se hagan paros cuando surge algún conflicto. Eso acarrea perjuicios tremendos porque los estándares de calidad y exigencia son muy altos”, señaló el titular de la cámara.
Irazoqui indicó que el sector tiene todo un desafío en avanzar en los procesos de capacitación y también en buscar mecanismo que permitan manejar las “fluctuaciones y tensiones” que se generan cuando se aumentan y reducen las plantillas de trabajadores por distintas razones “sin generar conflictividad”.
La señal con Ford
Así como tuvo verdes, la industria tuvo una madura sobre fines del año pasado con la inversión de US$ 50 millones que anunció la multinacional Ford para ensamblar vehículos en Uruguay. Esto porque cuando una armadora de porte se instala, genera un efecto derrame para que lleguen autopartistas, que son proveedores naturales de insumos. Sin embargo, Irazoqui indicó que este anuncio “todavía no generó” derrame en Uruguay porque a esta multinacional hoy les es más conveniente traer sus autopartes desde ciudades brasileñas que están a más de 2.000 km. De todas formas, hay “optimismo” en que a futuro puedan llegar nuevas armadoras al país y eso traccione al sector autopartista.