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Bajo la atenta mirada de China e India, casi 18 millones de nepalíes están llamados a las urnas el este domingo para unas elecciones generales en las que se definirán 275 escaños en la Cámara de Representantes, además de 550 miembros a las asambleas regionales, proceso que definirá un nuevo gobierno y en el que dos partidos de reciente formación esperan romper con la tradicional hegemonía del partido socialdemócrata Congreso de Nepal, actualmente en el poder, y el opositor Partido Comunista de Nepal, de orientación marxista-leninista.

En un clima de insatisfacción con ambas agrupaciones que desde hace décadas se reparten el poder, los recientes Partido Nacional Independiente y Nuestro Partido Nepalés esperan repetir algunas victorias electorales conseguidas en los últimos tiempos a nivel regional, triunfos que de repetirse a nivel nacional sacudirían el escenario político de un país en el que el ochenta por ciento de los nepalíes son hindúes, mientras que el resto profesa el budismo, el islam y el cristianismo.

De los 2.412 candidatos que disputarán las bancas legislativas, 867 se declaran independientes, precisó la Comisión Electoral. Según los analistas, el formato electoral, que reserva parte de los escaños a un sistema de representación proporcional, podría favorecer a los candidatos que se reivindican como independientes; en especial a los del Partido Nacional Independiente, fundado por el popular presentador de televisión Rabi Lamichhane; y Nuestro Partido Nepalés, que cuenta el liderazgo de Raj Ghimire, un ingeniero recién llegado a la política.

Por lo pronto, el esfuerzo de los nuevos candidatos está orientado a marcar diferencias con los políticos en el poder. Sin embargo, según las encuestas, la elección se definiría entre el oficialista Congreso de Nepal y el opositor Partido Comunista de Nepal, las dos coaliciones tradicionales de un país enclavado entre China e India y golpeado por el aumento de los precios de la energía y los alimentos.

Según los datos del Banco Asiático de Desarrollo (ADB), se espera que la economía, de unos US$ 38.000 millones, finalice este año con una expansión del 4,7%, por debajo de la estimación anterior del 5,8%, en un contexto en donde las estadísticas del Banco Mundial (BM) señalan que el 20% de la población vive con menos de US$ 2 diarios y la inflación marcó un máximo interanual del 8% en octubre.

En términos generales, los observadores locales destacan que los partidos políticos, tanto los nuevos como los tradicionales, han prometido reducir las tasas de interés, brindar servicios médicos gratuitos, mejorar el transporte e impulsar la economía durante los próximos cinco años. Nepal en uno de los países más pobres del mundo y depende de la ayuda exterior -representa más del 30% de su presupuesto anual-, del turismo internacional y de las remesas de sus trabajadores en el extranjero.

Tanto China como India, cada uno con sus respectivos intereses estratégicos y económicos, seguirán de cerca el resultado de la elección. Nepal se ha visto inmerso en una guerra civil que comenzó en 1996 y se prolongó durante una década entre la guerrilla maoísta y las fuerzas oficiales de la monarquía hindú, que gobernó 239 años hasta 2008, año en que se inició un proceso de pacificación que desembocó en una Asamblea Constituyente, en la aprobación de una Carta Magna en 2015 y en el llamado a elecciones generales de 2016.

Hasta el momento, el Congreso de Nepal y el Partido Comunista de Nepal han liderado diferentes coaliciones. Sin embargo, ninguna consiguió completar el mandato de cinco años. En ese contexto, el actual primer ministro Sher Bahadur Deuba, de 76 años y líder de Congreso de Nepal buscará retornar al poder por sexta vez con su agrupación, considerada la más cercana a los intereses de India.

Por el contrario, su principal contendiente, Sharma Oli, de 70 años, que encabeza el Partido Comunista de Nepal, es el favorito para sucederlo si gana las elecciones. Oli, que ha sido en dos ocasiones primer ministro, es conocido por sus posturas flexibles y su cercanía a China.

Según los analistas, el resultado de los comicios será clave. India, que ha mantenido fuertes vínculos por Nepal marcados por una historia común, mira con recelo los proyectos de infraestructura firmados por el pequeño país del Himalaya con China para integrarse a la red ferroviaria que impulsa Beijing en el marco de la Nueva Ruta de la Seda, que prevé la construcción de un ferrocarril entre Katmandú y Lhasa a través de una red transhimalaya.

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