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Como informó Leonardo Luzzi en este mismo periódico en el día de ayer, la supuesta debilidad política que atraviesa el equipo al frente del Ministerio de Economía ha supuesto una inmejorable oportunidad para que asesores cercanos a la Presidencia hicieran públicas una serie de relevantes propuestas en materia tributaria. En particular, Presidencia trabaja en un proyecto por el que se aumentaría la presión fiscal sobre sectores empresariales que obtienen más ganancias.

El director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Gabriel Frugoni, expresó el jueves 11 de octubre a La Diaria que Uruguay "tiene camino para avanzar" en cuanto a presión fiscal. Idea que fue complementada pocos días después por Pedro Buonomo, asesor del presidente José Mujica, al declarar a Brecha el viernes 19 de octubre que en algunos sectores, como el agro o la minería, deberían aplicarse impuestos adicionales, puesto que "ahora el Estado está en condiciones de poder apropiarse de parte de esa sobreganancia transitoria de manera de poder distribuirla".

Algunos analistas privados, como Javier de Haedo o Gabriel Oddone, ya han anticipado su desacuerdo con el aumento generalizado de la imposición empresarial, por entender que, más allá de aspectos técnicos específicos, vulnera la estabilidad fiscal existente desde la Reforma Tributaria. Posición similar a la adoptada, aunque de momento de forma silenciosa, por las filas astoristas.

Todo indica que las condiciones están dadas para que exista, por lo menos, una seria discusión acerca de la pertinencia de elevar la presión fiscal empresarial en nuestro país.
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