Batalla campal familiar y actoral
Agosto, la adaptación cinematográfica de la obra ganadora del Pulitzer de Tracy Letts, cuenta con gran intensidad y un elenco en el que destacan Julia Roberts y Chris Cooper, pero resulta un tanto excesiva
"Todas las personas crueles se describen a sí mismas como los parangones de la franqueza”. La frase es de Tennesse Williams pero podría aplicarse perfectamente a Agosto (August Osage County), la obra de Tracy Letts llevada al cine por John Wells, en la que Meryl Streep y Julia Roberts, ambas nominadas al Oscar por sus papeles, acarrean las riendas de una familia disfuncional.
Como suele suceder con las obras teatrales que son adaptadas a la pantalla, Agosto es más que nada una puesta realizada en función del lucimiento de los actores, con los pros y los contras que esto implica. Por un lado, este tipo de filmes suelen dejar espacio a diálogos con una fiereza inusitada e interpretaciones potentes, pero a la vez, también corren el riesgo de caer en amaneramientos más propios del espacio teatral y de generar una sensación claustrofóbica.
La película tiene un poco de los pros y de los contras, aunque en el recuento final sale bastante bien parada. Sin duda el centro de la cinta es la actuación de Streep, quien con este papel consiguió su nominación número 18 a los premios de la Academia, siendo la intérprete más postulada de la historia. La protagonista de La decisión de Sophie es, sin dudas, una actriz excepcional y realiza su trabajo con fuerza y gran despliegue, pero su energía es tan desbordante que termina por sobrecargar un papel de por sí excesivo y que pide detrás de la cámara a un director con mayor personalidad que el realizador de The Company men.
Quien sí brinda esa sutileza es Roberts, en el papel de la hija fuerte de la familia, espejo y reverso de su madre, quien brinda uno de los mejores papeles de su carrera. Martindale y Cooper también se lucen, especialmente el actor de El ladrón de orquídeas, quien desde la contención pronuncia algunas de las mejores líneas. Su personaje, además, destila amor en una película en la que la luz es muy bienvenida y enternece la relación con su hijo, el “pequeño” Richard (Cumberbatch, en una buena interpretación), un hombre dulce pero no muy brillante a quien su madre trata con desprecio.
Disonantes, en cambio, son los papeles de Ewan McGregor, actor que queda desaprovechado en la película, así como la actuación y el personaje de Lewis, quien en su vuelta al cine más masivo parece no poder despegarse de los roles de “tilinga” que la hicieran famosa en Kalifornia y Asesinos por naturaleza. Su personaje representa, además, uno de los puntos flojos del guion, que por momentos no sabe cuándo poner el freno y aplicar aquello de que menos también puede ser más.
No obstante estos problemas y la falta de una dirección más potente, Agosto es un obra poblada de gritos y platos rotos que nunca decae en intensidad. Sus palabras son punzantes y su humor es oscuro pero certero. Sin dudas es un filme recomendable para los amantes de los stripteases emocionales, las telarañas psicológicas y las napas profundas de las familias, aquellas capaces de dar amor con la misma intensidad que son capaces de lastimar.