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El Banco Central (BCU) decidió intervenir con instrumentos no tradicionales para eliminar las fluctuaciones bruscas del tipo de cambio y dio marcha atrás en una resolución adoptada semanas atrás, con el objetivo de elevar la competitividad del país en momentos donde la economía atraviesa un ciclo de menor crecimiento producto de la crisis internacional.

Si bien hace poco más de un mes la autoridad monetaria eliminó la posibilidad de reintegrar con moneda extrajera (básicamente dólares) las emisiones de letras de regulación monetaria (LRM), ayer aprobó otra resolución que habilita nuevamente esta posibilidad. Esta medida fue apoyada junto a otro instrumento que restringirá el ingreso de capitales de no residentes a partir de octubre, que buscará quitar atractivo a los instrumentos de regulación monetaria locales que ofrecen hoy elevados niveles de rentabilidad.

Luego de expresar en reiteradas oportunidades su preocupación por el ingreso de capitales especulativos desde el exterior –que estaban provocando distorsiones importantes en el mercado de cambio local–, el BCU aprobó una resolución para desincentivar la colocación de estos inversores en deuda a corto plazo (LRM). Esta medida disparó ayer por sexta jornada consecutiva el valor del dólar interbancario que aumentó 1,15% y quedó en $ 21,473.

Operadores explicaron a El Observador que la mayoría de las compras la realizaron los bancos privados porque especulan que la moneda estadounidense tendrá una presión al alza en los próximos días. En tanto, los analistas privados consideran que esta medida del BCU no traerá aparejado un cambio sustantivo en la tendencia del tipo de cambio a largo plazo. Sin embargo, sí consideran que el hecho de permitir el integro de LRM en dólares ayudará a que el dólar deje de caer y se ubique en el eje de los $ 22.

Medidas
El directorio del BCU resolvió crear una figura por la cual los agentes del exterior deben tener inmovilizados, en cuentas de la institución, el 40% de los fondos destinados a la compra de títulos de deuda (LRM). La medida busca reducir la rentabilidad de las operaciones financieras para los capitales de no residentes para deuda a corto plazo. Es razonable que el costo financiero derivado de esa obligación sea trasladado a la tasa de interés que perciben estos inversores. Se espera que los bancos locales que usualmente adquieren LRM para ofrecerlas como producto financiero a no residentes, trasladen los costos al inversor lo que quitará atractivo a esos títulos. Según explicó un operador bancario parece “razonable” y “previsible” que estos fondo de inversión busquen otros países para colocar su liquidez.
“Esta es una forma de suavizar el interés de los agentes del exterior de invertir en títulos en moneda nacional”, explicó el presidente del BCU, Mario Bergara.

Precisamente, era tan elevada la demanda por estos papeles desde fondo del exterior que el BCU se veía obligado a “rechazar ofertas,” explicó un operador.
En paralelo, se buscará dirigir esa demanda a títulos emitidos por el Tesoro a plazos mayores, que tienen por objetivo financiar al Estado y no regular el circulante de dinero interno, como es la función de los papeles que emite el BCU.
En ese sentido, el Ministerio de Economía publicó ayer los detalles de la primera emisión en pesos para el próximo semestre (Ver aparte).

Bergara añadió que la proporción de no residentes que demandan títulos de deuda del BCU, aumentó desde que Uruguay obtuvo la calificación de grado inversor. “Preferimos que los capitales vengan al sector productivo”, agregó. La deuda pública uruguaya elevó su atractivo para los inversores externos luego que la agencia calificadora Moody’s le diera el grado de inversión el 31 de julio pasado. En abril, Standard & Poor’s le había otorgado la misma categoría.

De acuerdo a la resolución que aprobó el BCU, los “ingresos masivos (de capitales) que buscan rentabilidad de corto plazo presionan a la valorización de la moneda local, sin que ello implique cambios en los fundamentos de largo plazo que lo justifiquen. Por otra parte, en el mediano plazo y ante escenarios más adversos, pueden generar tensiones sobre aspectos relevantes de la estabilidad macro-financiera del país”, advirtió. Asimismo, como medida adicional a estos “encajes” que el BCU dispuso para los capitales especulativos, resolvió volver a dar la posibilidad de adquirir títulos de deuda pública opcionalmente en moneda nacional o moneda extranjera, lo que evita que los inversores del exterior deban pasar por el mercado local de cambios para hacerse de los pesos necesarios para comprar los papeles.

Reacción
Para los expertos, las medidas del BCU confirman que el tipo de cambio estaba cayendo a un nivel que el gobierno consideraba inconveniente. Para el socio de Deloitte, Pablo Rosselli, la decisión del BCU de restringir el ingreso de capitales significa un “cambio sustantivo” sobre una política que no se modificaba desde la década de 1970. Empero, se mostró preocupado por las señales que da el BCU ante fluctuaciones pequeñas del tipo de cambio.

“La señal relevante es si el BCU se siente incómodo con un régimen de flotación”, alertó. Explicó que esto pareció notarse cuando la moneda estadounidense se acercó a los $ 22, el BCU rápidamente intervino (impidiendo el integro de LRM con dólares), pero cuando el dólar bajo a $ 21 corrigió esa medida. “Si efectivamente hay una preocupación por el tipo de cambio, se debería enfocar en la política fiscal y salarial”, reclamó.

En tanto, los analistas Ramón Pamín (PwC) y Pablo Moya (Oikos) consideraron que las medidas del Banco Central están dentro de los instrumentos que pueden aplicar para mitigar la volatilidad cambiaria. De todas formas, se mostraron escépticos sobre el impacto real.
En la misma línea, el director de Vixion Consultores, Aldo Lema, dijo que “la evidencia para Chile y otros países sugiere poca efectividad de esta medida: ni altera la trayectoria de largo plazo del tipo de cambio real, ni el endeudamiento total en el exterior, ni se gana mucha autonomía monetaria”.

Por su parte, Javier de Haedo declaró a Canal 10 que la señal del Ejecutivo fue positiva porque pondrá el dólar en un valor de $ 22 y mejorará la competitividad con la región.

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