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E l Banco Central dejó en claro que la evolución del nivel de precios sigue siendo su principal preocupación. Sin embargo, la decisión tomada ayer de mantener la tasa de política monetaria en sus valores actuales, es leída por los analistas como un intento de balancear el objetivo inflacionario con un tipo de cambio que no comprometa más la competitividad.

En su reunión trimestral, el Comité de Política Monetaria (Copom) mantuvo la tasa de referencia en 8,75% y advirtió que “la inflación externa relevante para el país es elevada y la demanda doméstica continúa firme”, con lo cual la evolución de los precios a nivel local “sigue constituyendo un foco de preocupación” para las autoridades uruguayas.

Según dijo a El Observador el director del BCU por el Partido Nacional, Wáshington Ribeiro, la decisión fue tomada por unanimidad entre el directorio y los participantes de la reunión, en línea con la recomendación realizada por los servicios técnicos del organismo.

En la reunión de diciembre, las autoridades realizaron una suba sorpresiva de la tasa de política monetaria, de 8% a 8,75%, como señal fuerte de preocupación por el alza de precios, que fue de 8,6% a lo largo de 2011. De hecho, durante el año pasado, el BCU aumentó en tres oportunidades la tasa de referencia.

Sin embargo, la de ayer era una decisión esperada por los analistas privados que ven un riesgo creciente por el lado de la competitividad, en particular con el principal socio comercial del país.

Según el economista Pablo Rosselli, socio de la consultora Deloitte, “el momento actual no era el más propicio para seguir subiendo las tasas”. De acuerdo a su visión, el gobierno parece sentirse “cómodo” con un alza de precios en el entorno de 7%, por más que se encuentre por encima del rango objetivo de entre 4% y 6%.

En los primeros dos meses del año la inflación se desaceleró y a febrero los precios al consumo acumulaban una suba interanual de 7,94%. Para marzo, los privados coinciden con el Ministerio de Economía en que la inflación se ubicará por debajo de 7,5%.

Según señaló Rosselli, la desaceleración de la economía en Uruguay y la región, las trabas comerciales de los países vecinos y la pérdida de competitividad con los principales socios comerciales –en particular con Brasil–, impedían una nueva suba de la tasa.

Por esos mismos motivos, la coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas (UdelaR), Gabriela Mordecki, esperaba una baja de tasas en la reunión. Brasil impulsa una política monetaria expansiva con el fin de ponerle freno a la apreciación del real, que deteriora las posibilidades de colocar la producción doméstica en el exterior. La experta se mostró preocupada por un eventual desfasaje cambiario entre ambos países. “Hay que cuidar ese frente”, enfatizó.

El director Ribeiro sostuvo que las diferencias con Brasil en la política monetaria y las medidas adoptadas por el vecino país para incidir en el mercado cambiario fueron contempladas en la decisión del Central. Según indicó, “será un elemento que se va a monitorear, cuidando que no se pierda competitividad” con el principal socio comercial del país.

Para el Centro de Investigación Económica (Cinve), la decisión del BCU “muestra la tensión en el equilibrio entre competitividad y estabilidad de precios”, que lleva a las autoridades a “tolerar” una inflación por encima de la meta.
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