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La apreciación del real en Brasil dio margen para una brusca caída del dólar en el mercado local, sin que eso implicara un mayor perjuicio a la competitividad respecto al principal socio comercial del país. Una vez agotado ese margen, los operadores locales volvieron a chocarse contra un piso, marcado por la fuerte intervención del Banco Central (BCU) en la jornada de ayer. Sin embargo, los analistas del vecino país entienden que en el corto plazo, el real seguirá en caída y continuará alentando una nueva baja del dólar en Uruguay.

La autoridad monetaria pisó ayer fuerte en el mercado cambiario y puso fin a una seguidilla de caídas en la cotización local, que llevó a una baja de 50 centésimos en la primera mitad de diciembre, hasta $ 19,157 en el promedio de la última operativa.

De los US$ 21,5 millones operados ayer en el mercado local a través de las pantallas de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa), 77% fueron adquiridos por el Central. La autoridad monetaria se mantenía al margen de los mercados desde principios de noviembre, y solo de forma esporádica, los operadores se topaban con el Banco República como contraparte de sus operaciones, moderando la apreciación de la moneda pero sin cambiar el signo de las variaciones diarias.

Conforme las autoridades uruguayas reafirmaron en los últimos meses su compromiso con el combate inflacionario, la cotización del dólar en la plaza local tendió a bajar y la paridad con el real de Brasil se debilitó. A mediados de octubre, la relación en el tipo de cambio con el vecino país abandonó los $ 10 por real y al cierre de noviembre, alcanzó $ 9,2, la cotización más baja desde 2005.

Eso afectó la competitividad de Uruguay respecto a su principal socio comercial. Durante el mes de noviembre, el indicador de tipo de cambio real bilateral elaborado por El Observador–que mide la relación entre el aumento de los precios en Brasil y Uruguay, evaluados en la misma moneda–, registró una caída de 17,6% respecto a igual mes del año anterior. Se trata del menor nivel de competitividad desde febrero de 2003, con una desviación de 16,8% respecto al promedio histórico del indicador.

Pero desde los primeros días de diciembre, el dólar comenzó a bajar en Brasil, motivado por la intervención de las autoridades y la reducción de impuestos a la entrada de capitales especulativos. El viernes de la semana pasada, la cotización del real respecto al peso había acumulado un aumento de 2%, a $ 9,38, y eso implicó una alivio en términos de competitividad.

Sin embargo, esta semana el dólar en Uruguay cayó con fuerza y la paridad del peso con el real volvió el miércoles a $ 9,19, un nivel similar al del cierre de noviembre. De ese modo, la acción del Central en el mercado impidió que traspasara esa barrera.

En el corto plazo, los analistas esperan que el dólar siga bajando en el vecino país. La mediana de las expectativas recogidas por Bloomberg entre las instituciones financieras que operan en la plaza brasileña, arroja un dólar a $ 2,03 para el cierre del primer trimestre de 2013, lo que implica una caída de 2,15% respecto a la actual cotización. Eso alienta una mayor caída del tipo de cambio en la plaza local. Un ejercicio simple, que tiene en cuenta esos pronósticos y supone que el BCU ya asumió la pérdida de competitividad hasta noviembre y que, de ahora en más, velará por una evolución del tipo de cambio local en sintonía con Brasil, arroja un dólar a $ 18,75 al cierre del tercer trimestre.

Inflación y dólar
Los analistas locales entienden que en la medida que la inflación persista en sus actuales niveles –tres puntos por encima del rango meta oficial de entre 4% y 6%–, el gobierno apelará a un tipo de cambio más bajo, que reduce el precio de los bienes cuyo precio se fija en el exterior, aunque eso implique una mayor pérdida de competitividad.

Según señaló el instituto Cinve en su último informe de inflación realizado al cierre del último mes, “si no existe una mayor sincronización entre las distintas políticas –fiscal, salarial y monetaria–, será el tipo de cambio y la competitividad quienes pagarán los costos asociados al combate de la inflación”.

En la misma línea, el economista Aldo Lema, socio director de Vixion Consultores, dijo ayer en el programa A las pruebas me remito, de Nuevo Siglo TV, que “sin mayor ahorro fiscal” y una política salarial “más restrictiva”, “los problemas de competitividad evidentemente se van a ver agravados”. Además agregó: “Para eventualmente mantener la inflación relativamente controlada vamos a seguir viendo un tipo de cambio estable sin que se aborden los fundamentos por el lado de la competitividad”.

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