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La bebita Camila Marianela Farías de dos meses, quien había desaparecido el jueves a la hora 16.15 en su finca de Los Pléyades 3422 (Villa García), fue encontrada muerta a la hora 23 de ese mismo día en una finca lindera.

Presa de pánico, revolvió todos los rincones de la precaria finca buscando a su hija. La habitación quedó toda desordenada, una prueba de los momentos de angustia que vivió la madre.

En esos momentos llegó su esposo, Juan Carlos Farías Molina de 29 años, quien realizaba changas en la zona.

Mientras esto sucedía, también llegó al lugar del hecho otro hijo del matrimonio, un niño de 3 años, quien jugaba con unos amigos a media cuadra del lugar. La cara de desesperación del niño en ese momento fue "una imagen dura, difícil de olvidar", detallan los policías que llegaron al lugar del hecho apenas recibida la denuncia.

Paralelamente, los perros sabuesos no avanzaban en la búsqueda de rastros. Sistemáticamente se detenían y ladraban desesperados frente a una vivienda lindera a la casa de la bebita desaparecida.

No pudo resistir el interrogatorio pero sin mayor preocupación confesó a los policías que la pequeña estaba en su domicilio, dentro de un bolso en el dormitorio.

Cuando los Policías entraron a la vivienda, encontraron a la niña ya sin sus signos vitales dentro de un bolso que estaba semi cerrado.

Aunque se aguarda el informe del forense, es casi un hecho que falleció por asfixia aunque no se descarta muerte como consecuencia de algún traumatismo.

(Observa)

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