A pesar de las amenazas de muerte contra Bhutto proferidas antes del ataque por combatientes islamistas cercanos a Al Qaida y los talibanes, la ex primera ministra acusó a ex funcionarios del régimen militar del general Zia ul-Haq (1977-1988) de haber urdido el atentado suicida.
"Vivimos una batalla por la democracia, este ataque no tenía como blanco a mi persona, sino a lo que represento. Fue un ataque contra la democracia", afirmó Bhutto, rindiendo homenaje a las víctimas "que hicieron el sacrificio último".
El balance de muertos podría aumentar porque "hay muchos heridos en estado crítico", dijo a la AFP el jefe de policía de Karachi, Azhar Farooqi, que habló de 325 heridos.
Una granada y una bomba trasladada por un kamikaze explotaron unos metros antes del camión blindado en el que desfilaba desde hacía nueve horas la ex primera ministra, que salió ilesa del ataque, según varias fuentes policiales.
Inmediatamente después del ataque, la ex primera ministra fue sacada del camión en estado de shock y conducida a un coche.
El presidente del país, el general Pervez Musharraf, que tomó el poder en 1999 tras un golpe de Estado incruento y que negocia desde hace meses una repartición del poder con Bhutto, le presentó sus condolencias por los muertos pero le pidió "no comenzar a acusar a unos y otros".
La ex primera ministra estaba amenazada de muerte después de haber prometido en diferentes ocasiones "erradicar la amenaza islamista" de su país, que vive una ola de atentados terroristas desde hace más de tres meses.
La ex primera ministra había abandonado su Pakistán natal en 1999 para evitar ser procesada por corrupción.
Pudo regresar al país tras una amnistía decretada por Musharraf. Si las negociaciones sobre el reparto del poder se concretan, Musharraf conservaría la presidencia y Bhutto sería nuevamente primera ministra.
(AFP)