ver más

El presidente del Banco Central (BCU), Mario Bergara, apuntó contra los grandes agentes de mercado y su poder para definir los precios como uno de los factores que está detrás de la persistencia inflacionaria que enfrenta la economía uruguaya, que es hoy uno de los principales focos de preocupación de las autoridades del equipo económico. Asimismo, quitó relevancia a la política salarial como una variable determinante para que el país tenga una inflación por encima de lo deseado.

El jerarca fue ayer el orador principal del ciclo de almuerzos que organiza la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), que tuvo como eje la presentación de un “mapa de riesgos” del sistema financiero uruguayo frente a posibles shocks externos y locales. En ese sentido, Bergara admitió que la inflación es hoy uno de los pocos factores (incluyendo los externos) que puede provocar un impacto “medio-bajo” en el mapa de riesgos que elaboró el Comité de Estabilidad Financiera.

“Me habrán escuchado decir por estos días que de la pintura gruesa de la economía uruguaya, la variable que desentona un poco es la inflación. Y en particular, el riesgo está en lo que llamamos el desanclaje significativo de las expectativas de inflación”, admitió.

No obstante, precisó que el gobierno no cree que esto esté “ni cerca” de transformase en un “espiral inflacionario”, aunque sí será un factor de riesgo que dificulta que los precios converjan hacia el nuevo rango meta –de 4% a 7%– que regirá a partir de julio de 2014 fijado por las autoridades con el cambio de política. La inflación cerró en los últimos 12 meses a octubre en 8,6%, mientras que la expectativa de los agentes privados en la encuesta que procesa el BCU a 24 meses se ubica en 7,5%.

“La limitantes que tenemos para esto (para que la inflación converja al rango) es que tenemos sectores concentrados y agentes con poder de mercado. Es difícil desindexar la economía uruguaya, no sólo por los salarios. También por la fijación de precios porque no está nada claro que los precios se estén fijando de manera sistemática en función de lo que es la evolución salarial. Por supuesto que los salarios inciden en la formación de precios, pero no necesariamente son el factor determinante”, afirmó.

Para el presidente del BCU, el hecho de que “los precios se fijen con agentes con poder de mercado y con capacidad de mantener precios más o menos altos, es también un elemento de indexación que hace que la inflación esté siendo difícil de bajar y de hacer converger al rango objetivo”, explicó.

En rueda de prensa, Bergara puso un ejemplo para graficar ese fenómeno. “Cuando suben a nivel global los commodities y los alimentos, eso se traduce rápidamente a nivel doméstico. Sube la carne a nivel global y al otro día sube en las carnicerías. Sin embargo, cuando el proceso es a la baja (el trasladado a precios) no es tan rápido ni es tan completo”, alertó. “Aquí lo que estamos diciendo es que los mecanismos de indexación de la economía perturban (y) dificultan para converger la inflación al rango objetivo. Con esa realidad es la que estamos tratando de lidiar desde la política monetaria y su coordinación con el resto de las políticas públicas”, afirmó.

“Competencia débil”
En diálogo con El Observador, Bergara consideró que para atacar la indexación de los precios se debe promover la promoción y defensa de la competencia, para transparentar más la información. “El asunto es cómo impulsar y hacer operar más la competencia. Está claro que la cultura de la competencia en Uruguay es bastante débil. Por eso hay que fortalecerla”, sugirió.

En tanto, en declaraciones a la prensa, el funcionario añadió que este fenómeno también tiene que ver con “imperfecciones en el funcionamiento de los mercados y en la formación de los precios”. De todos modos, “somos optimistas que con la política monetaria que estamos teniendo y la consistencia de la política fiscal y financiera del gobierno, la inflación va ir convergiendo al rango”, proyectó Bergara.

Por otro lado, el funcionario destacó al rol de la demanda doméstica que no depende de lo que puede acontecer en un año puntual. “Los uruguayos han mejorada su nivel ingreso prácticamente en una década de manera significativa y han sido prudentes en consumo. Por tanto, ahora que sienten que están en un escalón por encima en sus ingresos, comienzan a consumir de manera más razonable después de ajustarnos el cinturón a la salida de la crisis (de 2002). El hecho de que exista una demanda doméstica firme, es fruto también de lo que los economistas llamamos un ‘mayor ingreso permanente’. La gente siente que tiene un mayor ingreso y por tanto toma decisiones de consumo más altas que las anteriores”, culminó.

Sucre sin petróleo
Bergara fue cauto sobre el ingreso de Uruguay al Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) con Venezuela para reducir el uso de divisas en el comercio. “Si está todo lo que exportamos y no está incluido el petróleo –que prácticamente es lo que importamos– ese mecanismo de liquidación de divisas no existe. Simplemente se transformaría en un diferidor de pagos de las exportaciones. Hay que ser cuidadoso de qué ítems se incorporan”, alertó.

Seguí leyendo