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Para algunos el sudafricano Elon Musk es un excéntrico déspota de derecha. Para otros, el modelo de empresario donde los autos eléctricos, las redes sociales y la industria espacial son una muestra de la nueva era. Musk era el hombre más rico del mundo.

De acuerdo tanto a la revista Forbes como la agencia Bloomberg, que tradicionalmente miden quiénes son las 100 personas más ricas de la Tierra, Bernard Arnault pasó a la primera posición. Esta modificación sirve también para registrar el aumento de las desigualdades en esta era.

El francés Arnault, medido por sus ingresos, encabeza el listado de megamillonarios. Es el director ejecutivo y principal accionista del grupo de bienes de lujo Moët Hennessy Louis Vuitton (LVMH), cuya sede está en París.

El emporio LMVH, encabezado por el ahora hombre más rico del planeta, tiene un total de 75 marcas de lujo, 163.000 empleados y una red de más de 4.590 tiendas en todo el mundo. Entre las muchas marcas del grupo están otras conocida por ser de acceso solo para las elites  como Bulgari, Kenzo, Tag Heuer, Dom Pérignon, Möet & Chandon, Hermès y Christian Dior.

Arnault, a principios de 2021, tras las demoras y complicaciones de la pandemia, logró que LVMH comprara la joyería estadounidense Tiffany, lo que le permitió ser el número uno en el exclusivo mundo de la joyería de piedras preciosas. A partir de entonces, Arnault dirige sus esfuerzos a conquistar el mercado de ventas online de productos exclusivos y estimular las ventas en el mercado chino, que cuenta con una franja de clase media alta muy grande así como de un crecimiento notable de multimillonarios.

En contraste con el crecimiento del conglomerado LVMH de artículos exclusivos, Forbes y Bloomberg advierten que la fortuna de Musk bajó de lugar por la fuerte caída en las acciones de su empresa de autos eléctricos Tesla, en 2022.

Elon Musk, de 51 años, es director ejecutivo y principal accionista de Tesla, con una participación del 14%, y este año compró Twitter, con una inversión de US$ 44.000 millones.

El patrimonio neto de Musk se desplomó a US$ 107.000 millones según Forbes.

Bernard Arnault, de 73 años, es fundador, director ejecutivo y mayor accionista de LVMH. Su vida empresarial comenzó hace medio siglo en la compañía constructora de su padre, por entonces orientada a la obra pública vinculada al Estado francés. Pero Bernard la reorientó al mercado inmobiliario primero y a la diversificación de rubros después. Así fue que la división textil de su empresa es Christian Dior. Luego de consolidarse en los perfumes de lujo, se volcó a la alta costura a través de Christian Dior.

Con ese crecimiento, cuando tenía 38 años, compró acciones de LVMH y en los años siguientes logró tener la mayoría del paquete accionario y a orientarse a ser el número 1 en artículos de lujo.

En 2013, la revista Forbes calculó su fortuna en US$ 29.000 millones y en 2019 su fortuna trepaba a US$ 100.000, convirtiéndose en el hombre más rico de Francia. En 2022, pasó a ser el más rico de la Tierra con US$ 171.000 millones.

Para tener una buena imagen, LVMH es agente del mecenazgo en Francia y creó un premio internacional de apoyo a jóvenes creadores. El Museo de Arte Moderno de Nueva York le otorgó el premio David Rockefeller a Arnault por su "generosidad deslumbrante".

 

¿Qué pasa con la riqueza y la pobreza en el mundo?

De acuerdo a Forbes, en el planeta hay 2.668 multimillonarios que suman una riqueza de US$ 12,7 billones de dólares. Esa misma cifra, el año anterior la tenían 2.755 personas. Es decir, una concentración de las megafortunas en menos manos.

Durante varios años, el hombre más rico del mundo ya no era un jeque árabe o un banquero sino alguien salido del mundo digital, Jeff Bezos. Luego fue destronado por alguien que también marca el rumbo de las industrias de punta, Elon Musk. Ahora Bernard Arnault muestra que para ser el más rico del mundo alcanza con conquistar mercados súper exclusivos, con productos que no son de punta sino que remiten, en muchos casos, al consumo de las clases más ricas de siglos anteriores al capitalismo industrial.

Según el Banco Mundial los niveles de pobreza extrema se fueron reduciendo hasta 2019. La base para esa categoría es las personas que viven con menos de US$ 2,15 al día. El organismo financiero internacional advirtió que “la pobreza retomó el alza a partir de 2020 debido a las alteraciones causadas por la crisis del Covid – 19 y los efectos de los conflictos y el cambio climático”.

El organismo subraya que “la disminución de los ingresos, la pérdida de puestos de trabajo y los ceses laborales durante la pandemia fueron especialmente perjudiciales para los hogares pobres. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales y de bajos salarios, en particular aquellos que viven en zonas urbanas, se encontraban entre los más afectados. La desigualdad aumentó tanto dentro de los países como entre ellos, causando impactos a largo plazo en el acceso a las oportunidades y la movilidad social”.

La guerra en Ucrania y la crisis energética podrían llevar una cifra aún mayor a la pobreza extrema que se estima entre los 75 y los 95 millones. “La inflación inducida por el precio de los alimentos puede tener un impacto particularmente devastador en las familias pobres. Una persona típica de un país de ingreso bajo gasta alrededor de dos tercios de sus recursos en alimentos, mientras que una persona típica de un país de ingreso alto gasta cerca de un 25 %”.

Sin embargo, la riqueza extrema continuó en expansión en menos manos. El Laboratorio Mundial de la Desigualdad, coordinado por el reconocido economista francés Thomas Piketty, en un informe de 2022 indica que “las desigualdades mundiales de riqueza son más pronunciadas que las desigualdades de ingresos. La mitad más pobre de la población mundial apenas posee el 2% del total de la riqueza”.

El documento añade que “en contraste, el 10% más rico de la población mundial posee el 76% de toda la riqueza”. En promedio, “la mitad más pobre de la población cuenta con un patrimonio de US$ 4,100 y el 10% superior tiene un patrimonio de US$ 771,300 en promedio”.

El planeta Tierra, recientemente, llegó a 8.000 millones de habitantes. De acuerdo a la ONG británica Oxfam la mitad más pobre de la población tiene el 2% del total de la riqueza que se genera. En contraste, el 10% más rico de la población mundial posee el 76% de la riqueza.

 

 

 

 

 

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