Beto, el socio silencioso del éxito de Defensor Sporting
El profe vive su cuarta etapa en el club al que llegó en 1994; en 2016 se quedó por su nieta
Una visita a su Minas natal para saludar a su madre de 90 años y de ahí a La Pedrera, el rincón en el mundo en el que se refugia cuando no trabaja, le permitieron a Alberto Mena sazonar el fin de semana largo que incluyó uno de los momentos sublimes de este 2017 –otro más–, el triunfo de
Defensor Sporting ante Peñarol, en un partido de 9 contra 11 y que se selló con la clasificación de los violetas a la final del Intermedio.
A los 64 años, Beto tiene un recorrido que lo coloca como uno de los grandes preparadores físicos en actividad en Uruguay. "Cada vez más el profe es entrenador y el entrenador es profe para preparar a su equipo para el juego que quiere. Eduardo quiere uno con mucha intensidad, vértigo todo el partido, jugadores que atraviesan largas distancias", explica a Referí.
Mena y
Eduardo Acevedo son profe y técnico que trabajan juntos desde hace cinco años. Compartieron en Banfield, Cerro y Defensor Sporting, en este último caso desde febrero de 2016. "Nos conocemos en la dinámica de trabajo y nos complementamos", subraya.
Luego profundiza en las bondades del equipo campeón del Apertura y que decidirá el domingo el Intermedio ante Nacional. "Hay un trabajo de elección de cualidades de futbolistas. Si mirás el equipo de Defensor Sporting todos tienen un mismo perfil atlético, fubolístico y mental, lo que hace que dentro de la cancha sea un equipo".
"Este grupo llegó a ser un equipo por la planificación y el trabajo", resume. "El primer cambio fue dejar 17 futbolistas libres (en el primer período de pases) y traer solo a cuatro o cinco. Ir afinando a aquellos futbolistas que pueden cumplir los requerimientos y ver en las juveniles los jugadores que tienen posibilidades concretas de integrarse rápidamente, como los casos de Boselli y Benavidez, y luego reafirmar otros jóvenes que estaban con chances como Carneiro, Cougo, Salvatto".
"Además debutaron ocho juveniles en este torneo. Es un trabajo de muy largo aliento. Si uno analiza el debut de Salvatto, el sábado, parecería ilógico que en un partido con carácter de final se estrene un chico de 19 años. Sin embargo, en este equipo sucedió porque tiene un año de trabajo atrás. Nada es casualidad", subraya:
"Hay un año de trabajo y está involucrado todo el mundo. Desde el técnico hasta el canchero, la cocinera. Cada uno aporta desde su área con cosas fundamentales. Mirá si llegás a la cancha y el pasto está más largo de lo que pediste. ¿Sabés qué pasa? Esa práctica no tiene el mismo efecto. Por eso está el canchero que aporta su granito, y el que apronta la ropa. Este grupo es una gran familia y eso es parte del grupo. Hay responsabilidades y cada uno cumple la suya".
¿Qué le sorprendió de este Defensor Sporting? "No hay nada que me sorprenda. La primera etapa fue comenzar un camino hacia el tema filosófico. Tenemos una forma de ver el juego que es en base a sistemas que pueden ser cambiantes, que los decide Eduardo y que están basados en la intensidad, dinámica, en cumplir con los requerimientos del fútbol a nivel internacional. Ese es un norte hacia el que apuntamos".
Por esa razón, hace un año le pidieron a los dirigentes que compraran GPS, tecnología que en Uruguay está reservada para la selección, Nacional y Peñarol, que les permite tener todas las mediciones de los jugadores y a partir de allí lograr los mejores entrenamientos. Los dirigentes invirtieron y hoy los violetas tienen lo mejor.
Al final, Mena lanza una frase que define a Acevedo: "Es una apasionado del trabajo y su máxima virtud es que no va a fallar como ser humano. Profesionalmente podrá equivocarse, como todos, pero en el aspecto humano no".
Hoy, Mena podría estar en México, pero el destino quiso el nacimiento de su nieta Julieta le llevara a descartar una propuesta para volver al fútbol mexicano, a Querétaro, a comienzos de 2016 y que terminara siendo el profe de este exitoso proceso. "Estoy en una etapa en que quiero disfrutar de los grandes momentos, y quería estar en el nacimiento de mi nieta. Y disfrutar a Santiago, mi otro nieto, que los sábados cuando entrenamos en el Franzini va y corre por la cancha, juega con la pelota. Esa es la gran recompensa que tiene la vida".