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Es presumible que la estrategia de Research in Motion (RIM), el fabricante de Blackberry, haya sido potenciar la marca corporativa al crear su nuevo dispositivo, la tableta PlayBook.

Para ello, ha establecido una enorme dependencia entre el teléfono y la tableta, hasta el punto que en algunas funcionalidades esenciales la tableta requiere de la proximidad física del teléfono.

Esta condición es la que ha llevado a los críticos a lamentar que la Playbook, más que una tableta, es un complemento del popular teléfono inteligente de Blackberry, un acompañante y no un dispositivo autónomo e independiente.

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La Playbook salió esta semana a la venta en el mercado estadounidense, a un precio de US$ 499 en su versión básica, con un almacenamiento de gigabytes y una pantalla de 7 pulgadas, sensiblemente menor a la del dispositivo líder en el mercado: el iPad de Apple.

Una de las novedades esperadas es el nuevo sistema operativo creado por RIM para su tableta, que pudiera servir de punto de partida para mejorar el de sus teléfonos inteligentes. En este sentido, la recepción ha sido hasta el momento más bien positiva, y se resaltó su rapidez y agilidad.

Pero dicha rapidez no compensa el handicap que supone no disponer de aplicaciones tan comunes como correo electrónico, agenda de contactos, calendario o incluso el sistema de mensajes instantáneos entre usuarios de Blackberry.

Para acceder a dichas funciones, es imprescindible disponer de un teléfono Blackberry cercano interconectado por vía inalámbrica mediante Bluetooth. La comunicación entre ambos dispositivos se establece mediante un sistema llamado Bridge, que se encarga de sincronizar los datos y mostrarlos en ambos entornos. Sin embargo, al cesar la comunicación los datos desaparecen de la tableta, siendo el teléfono el dispositivo prioritario.

RIM ya anunció que prepara actualizaciones para resolver esta dependencia, un mal síntoma justo al lanzar al mercado el nuevo dispositivo. Además, la PlayBook enfrenta otro inconveniente: de momento no puede operar con ninguna de las 27.000 aplicaciones disponibles para los teléfonos BlackBerry, y cuenta sólo con unas 3.000 diseñadas expresamente para la tableta.
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