El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se comprometió a dejar “saneado” el sistema carcelario en 2015 y explicó que durante el primer gobierno de izquierda la inseguridad se convirtió en un problema porque no era la prioridad solucionarla, porque el presupuesto era “escaso” y no hubo buena administración.

Entre enero y mayo se concretó la reestructura policial. ¿Qué queda por hacer en ese sentido?
A partir del año próximo, vamos a reunir periódicamente al conjunto de los responsables de zonas y de comisarías a conversar sobre lo que está pasando. Queremos que esté el jefe, el director nacional de Policía y representantes del ministerio para discutir delante de todos qué se hace en cada zona.

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¿Eso busca democratizar las decisiones?
No, busca un mayor control. Es parte de lo que hacía (Rudolph) Giuliani en Nueva York. Los que dicen que hay que aplicar a Giuliani no lo entienden. Lo único que repiten es “tolerancia cero” y “delito cero”. La embajadora de Estados Unidos (en Uruguay, Julissa Reynoso,) dijo que los que hablan de “tolerancia cero” y creen que de la noche al día se cambió todo, no entienden que fue un proceso de años, que tiene que ver con sanear una policía corrupta, instrumentar medidas de orden organizativo, incorporar tecnología y mejorar el presupuesto. Llevó 10 años. Lo que Giuliani recibió fue el final de esos años, donde empezaron a aparecer las concreciones, pero no fue que él asumiera y dijera se hace esto y esto y se arreglaba todo. Nosotros estamos llevando adelante medidas de transformación que tienen que empezar a dar resultados. Algunos se están dando, pero tienen que darse más.

Pero en el fondo, lo que pasó en Nueva York fue que se adoptó una política de mano dura, y acá se tomaron medidas similares, como operativos de saturación por ejemplo.
No fue mano dura. La discusión “mano dura versus políticas sociales” es absolutamente equivocada. La izquierda entró en algún momento en la discusión: “A las políticas de mano dura o políticas policiales hay que oponerle medidas sociales”. No, hay que hacer las dos cosas. Hay que tomar medidas sociales para mejorar las condiciones de vida de la gente y hay que tomar medidas policiales para corregir problemas que se dan con los que cometen delitos. Las medidas sociales van a reducir las causas que llevan al delito, que es como parar la fábrica. Se paró la fábrica, pero los autos que se generaron están en la calle. Si lo que se quiere es evitar los problemas que generan los delincuentes que se crearon en determinadas condiciones económicas y sociales, hay que aplicar políticas policiales, no de mano dura, porque nosotros no hablamos de mano dura.

Lea la entrevista completa este lunes en El Observador
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