Entre preguntas sobre aprobación del gobierno, popularidad de líderes políticos y primeros esbozos de intención de voto, el director de Equipos Consultores puso la lupa en una consulta específica sobre el final de cada cuestionario. Esta es más “general”, menos abierta a “polaridades”, más adecuada a las “visiones más matizadas” del “ciudadano medio”: ¿cómo ve el rumbo actual del país?
La arrancaron a medir recién en 2023, pero la evolución ya marca “una caída sustantiva” en el optimismo de la opinión pública. “Hoy (la noción) de estancamiento supera claramente a la idea de estabilidad”, resumió el sociólogo Ignacio Zuasnábar ante unos 60 asistentes al desayuno de trabajo organizado por la Cámara Española.
“Entonces confirma que los uruguayos, no es que estemos sintiendo de manera dramática que el país va en un rumbo equivocado, pero sí que el país como mínimo está estancado y algunos creen que está en decadencia”, planteó el experto en opinión pública.
De acuerdo a los números que mostró en pantalla, prácticamente dos de cada tres entienden que el Uruguay está “estancado” o “en decadencia”. El primero representa a un 30% de los consultados y el segundo a otro 31%.
Cuando recién lo habían incluido en el cuestionario, las visiones más críticas representaban al 25%. En ese entonces, casi uno de cada tres (34%) creía que el país “se desarrolla mucho” o al menos “avanza a paso firme”. Hoy ese estado de ánimo representa al 21%, de acuerdo a los datos recabados por Equipos Consultores.
Análisis de la coyuntura política y económica organizado por el CED. Expone Ignacio Zuasnabar.
Foto: Dante Fernandez / FocoUy
Al cierre de julio de 2026, la opinión sobre el rumbo del país está dividida “aproximadamente en dos tercios”, anotó Zuasnábar: “Un tercio grueso que dice que Uruguay avanza o está estable (39%), un tercio que dice que Uruguay está estancado (30%) –lo que refleja cierta insatisfacción pero más bien moderada– y un tercio (31%) que dice estamos realmente yendo en un sentido equivocado”.
“Entre las dos categorías del medio, "estable" y "estancado", que son similares pero con perspectiva positiva o negativa, se invierten los roles. Los que pensaban que el país era estable en 2023 superaban a los que pensaban que el país estaba estancado. A partir del 2026, esto se invierte”, continuó.
Durante su presentación, Zuasnábar enumeró además factores "exógenos" al desempeño del gobierno de Yamandú Orsi –desde la incertidumbre por la inteligencia artificial hasta la crisis demográfica– que inciden en este "humor social" que aqueja al país.
“Pérdida de confianza hacia la economía”
Por otro lado, el director de Equipos Consultores exhibió que su última encuesta señaló que hay “una pendiente de pérdida de confianza hacia la economía” en los últimos cinco años. Un 49% de los consultados considera que está “más o menos” y otro 35% cree que está “mal”, contra un 14% que muestra valoraciones positivas.
“Se ve claramente la pendiente a la caída de las percepciones positivas y el crecimiento de las percepciones negativas. El grueso (49%) todavía está en el medio, no es una percepción extraordinariamente crítica”, analizó el sociólogo.
Al mostrar la evolución desde el inicio del siglo, identificó “picos” de percepciones negativas durante la crisis del 2002 –al punto de sobrepasar el 80%– y en los primeros tres años del segundo gobierno de Tabaré Vázquez, que casi alcanzó el 50% de valoraciones críticas en la confianza hacia la economía.
“La situación en la que estamos hoy es un predominio de los juicios intermedios”, apuntó el director de Equipos Consultores pese a identificar el crecimiento de las percepciones negativas y la caída de las opiniones más optimistas.
No obstante, echó por tierra la “comparación implícita” que “hay en el aire” respecto a que el actual gobierno de Orsi está peor que esa tercera administración frenteamplista que enfrentó una “economía enlentecida” y que “desencantó” a su electorado”. “Desde el punto de vista económico no estamos todavía ni cerca de cómo estábamos en el periodo 2015-2020, donde ya muy rápidamente, a fines del primer año de gobierno de Vázquez, se instalan el rojo como sentimiento predominante sobre la economía y nunca cae en todo ese periodo. Hoy, todavía lo que predomina es el ‘más o menos’”.
El saldo cierra, dijo Zuasnábar, cierra en que “no es tan malo” como ese gobierno de Vázquez, “ni tan malo como todo lo que había antes del 2004”, aunque “claramente no tan bueno como el primer gobierno de Vázquez, el de Mujica, y no tan bueno como el final del gobierno de Lacalle Pou ”.
Los juicios negativos sí aparecen especialmente deteriorados respecto a la gestión de Orsi como presidente, concluyó Zuasnábar, con un “proceso de desgaste” que “ya muy rápidamente” se notó tras sus primeros meses en el gobierno.
“La variación (de la aprobación hasta el 26% actual) entre el primer y el segundo año es mucho más intensa de lo que ya habíamos visto. A Vázquez le tomó tres años llegar a esos niveles (...). Es un gobierno que está pasando un momento complejo en términos de aprobación popular. Entonces, si bien las posiciones sobre la economía no son tan negativas como en otros momentos, las posiciones sobre el presidente sí tienen un sesgo, si se quiere, más positivo”.
Tal como informó El Observador este viernes, el director de Equipos Consultores planteó en esta línea que la baja aprobación de Orsi pareciera haber llegado a su “piso” por razones “políticas y matemáticas”.