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Con la mirada puesta en octubre y la aspiración de colarse en el balotaje de noviembre –que anuncian como seguro las consultoras de opinión pública–, Pedro Bordaberry obtuvo ayer la representación del Partido Colorado al recibir el apoyo mayoritario de esa colectividad.

En medio de los primeros abrazos, Bordaberry movió rápido.

Primero, para buscar la unidad del Partido Colorado que tenía otros dos precandidatos –José Amorín Batlle y Manuel Flores Silva–, y luego para señalar dos aspectos que considera fortalezas: ser una figura de renovación y tener experiencia de gobierno. Esa última característica, por haber estado en el gabinete de Jorge Batlle, lo diferencia de Luis Lacalle Pou, con quien se las verá de aquí en más.

“Es el primer paso de tres, la primera cumbre!”, gritó en la sede de Vamos Uruguay donde la fiesta había empezado temprano, bastante antes que se conocieran los resultados de la elección. Es que todos sabían, confiando en las encuestas, que el candidato iba a ser el más votado.

Con la alegría a flor de piel, Pedro Bordaberry, que estaba reunido con su comando electoral, avanzó en su sede hacia el estrado rodeado de los suyos, que no paraban de vitorearlo. “El mensaje de las urnas fue claro”, dijo el candidato colorado.

“El pueblo votó por la renovación y por el cambio. Renovación de las propuestas, renovación que es construcción y no pelear con el otro. Se votó por un nuevo liderazgo que no es solo un cambio de nombres, sino hacer cosas distintas”, afirmó.

De inmediato, el líder colorado invitó a los demás candidatos a debatir “con respeto, conaltura, para hablar de ideas de la construcción del Uruguay que queremos”, dijo Bordaberry con una voz que empezaba a tener indicios de difonía.

En esa oratoria, marcó dos temas que centrarán su camino hacia las presidenciales. Seguridad, “para volver a vivir en paz”; y educación, “que es el gran igualador y generador de oportunidades”.

Tras ese primer discurso, Bordaberry llegó a la Casa del Partido Colorado, que, como en otros tiempos, estaba repleta de gente y banderas. Avanzó como pudo hasta encontrarse en un abrazo con Amorín Batlle y Flores Silva, a los que llamó “ganadores” por defender sus ideas. Los tres hablaron de unidad. Junto a ellos estaba el expresidente Julio María Sanguinetti.

Al Partido Colorado le queda cerrar un acuerdo programático donde cada sector tratará de incidir. Bordaberry dijo que no quiere unanimidades, sino unidad al final del día.

El día

El sábado, Bordaberry había salido a correr por el Parque Roosevelt. A la noche tuvo una reunión familiar y regresó temprano para descansar. El domingo se levantó sobre las 8.30 y a las 9 invitó a su casa al único periodista que lo aguardaba afuera de su domicilio. Le preparó un café con leche, según contó el cronista Camilo Delelli en radio Montecarlo.

Después acompañó a dos de sus hijos a votar y con ellos fue a sufragar a la Dirección Nacional de Casinos, donde lo esperaba un grupo de partidarios. Votó en avenida del Libertador Lavalleja y Paysandú, junto al edificio Lincoln donde vivió varios años con su familia en un apartamento del piso cuatro.

Al mediodía, la votación era baja en todos los circuitos. Rondaba el 15%. Ahí dijo que no está de acuerdo con la propuesta de que las elecciones internas sean obligatorias. Se le preguntó por su compañero de fórmula y no dio mayores señales.

En la interna anterior, con 72% de apoyo, Bordaberry se inclinó por un outsider: Hugo de León.

Esta vez puede volver a tomar ese camino y dejar afuera a Propuesta Batllista, que aspira a estar en la fórmula, según lo dijo Amorín Batlle. Bordaberry solo comentó que la Vicepresidencia se definirá con tiempo y con el apoyo de la convención del partido.

Al mediodía fue a la casa de su hermana a almorzar. Lo esperaban su madre y sus ocho hermanos, tres de los cuales viven en el exterior.

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Decisión 2014

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