Bowie llega a la edad de la jubilación
El compositor icónico y decisivo en la historia del pop llega a la edad de la jubilación mañana, alejado de las luminarias
Con un último disco editado en 2003 y una sucesión de rumores acerca de su salud que se ha perpetuado por años, David Bowie acaba de llegar a la edad de la jubilación en Inglaterra como uno de los pocos músicos vivos de su generación que no ha vuelto a salir de gira desde ese entonces, ni siquiera con una reedición de sus viejos temas.
Hay quien dice que Bowie está esperando el mejor momento para rescatar sus viejos trabajos y volver a ponerlos de moda mediante reediciones, mientras tmabién se especula que sea su propia salud la que lo esté frenando. Tiempo después de parar con su carrera fue operado de una arteria obstruída, y a partir de entonces se especuló con la posibilidad de que Bowie tuviera cáncer.
Sin embargo, la única realidad tiene una lectura plausible. Alexis Petridis, periodista del diario británico The Guardian, señala hoy en una nota que quizá el camino tomado por Bowie sea el único que merecía la pena para un artista como él, destinado a ser eternamente joven.
"Enfermo o no, habiendo logrado más en una fase de su carrera que lo que nadie podría pretender para una vida entera, ha decidio alegarse del mundo pop. Y se puede lamentar esto, pero en algún sentido, su ausencia parece extrañamente adecuada. De algún modo, volver a los escenarios para construir una nueva fase de su carrera en base a sus viejas canciones no parecía quedarle del todo bien", dice Petridis. "La música de Bowie nunca fue a propósito de la nostalgia, sino que por el contrario, siempre tuvo que ver con el presente o aún mejor, con el futuro", añade el especialista.
Con sólo recordar discos icónicos del músico en su primera gran etapa, a fines de los años 60, como The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars.
El músico, que marcó un quiebre iconoclástico entre los años 60 y 70, y que dio un empuje importante a la búsqueda de la tendencia y la modernidad en el pop, tuvo la virtud de crear personajes absolutamente verosímiles y creíbles, y se catapultó a una posición en la que, definitivamente, no cumplía la premisa del rockero medio que podía ser un chico de barrio, tal como quien lo escuchaba. El encanto de Bowie fue el mostrarse como un ser que nadie más podía ser en este mundo.
"Es un cliché decir, cuando uno ve a un músico llegar a la edad de la jubilación, que hubo un tiempo en el que parecía que nunca iba a llegar a esta edad. Pero con Bowie es inevitable", dice Petridis.