Fue un partido en el que los norteños pusieron todo en la cancha, pero un fallo defensivo le terminó costando muy caro.
Luego de un arranque del encuentro un tanto desprolijo por parte de ambos conjuntos, el equipo de Tite comenzó a dominar el juego y salió a buscar el gol.
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Para eso sacó a relucir todo su potencial: con Willian trepando por la derecha y quedando mano a mano con el lateral, con Paulinho dejando el doble cinco para proyectarse por el medio y llegar al área, con Marcelo, el capitán del equipo, subiendo por la izquierda y metiendo cambios de frente perfectos, y con Coutinho y Neymar recibiendo y tocando rápido para buscar a Gabriel Jesús.
El crack de PSG tuvo su gran reaparición luego de la lesión que sufrió en su pie, pero los rivales suizos no le tuvieron piedad. Sistemáticamente fue golpeado cuando recibió el balón, incluso en un momento rengueó y pareció que estaba lesionado, pero pudo seguir en la cancha.
En una de esas llegadas, Coutinho encontró la pelota al borde del área, se perfiló e hizo un gol con su sello: rosca al palo más lejano del arquero para que diera en el vertical y se metiera.
Fue el 1-0 para Brasil, a los 20 minutos, y parecía que seguía de largo, porque Suiza no había mostrado mucho hasta el momento
Pero, tras unos minutos intrascendentes, la canarinha le cedió la pelota a los helvéticos que manejaron el trámite, con alguna llegada de peligro. La posesión, que estaba 66% a 34% para Brasil, quedó en 50% y 50% en el cierre del primer tramo.
En el segundo tiempo, en un tiro de esquina aislado a los 49', Suiza se encontró con el gol con un cabezazo de Zuber. Más allá de que hubo un empujón en el área que reclamó el fondo brasileño y el juez no consideró, el volante rojo ganó entre medio de todos los defensas y el arquero Alisson, para cabecear solo, lo que marcó un error defensivo carísimo de Brasil.
Tite intentó remontar el marcador, mandó a su equipo al ataque, pero Suiza fue un relojito, cerró su arco y dio la nota en Rusia