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El gobierno de Brasil “garantizó” que las medidas que dispuso el jueves pasado a fin de regular la importación de vehículos “no afectarán a Uruguay”, según lo informó a El Observador el subsecretario de Industria, Edgardo Ortuño.

El jerarca señaló que este martes hubo contactos a nivel ministerial y quedó claro que las disposiciones brasileñas de exigir licencias no automáticas para el ingreso de autos no alcanzarán a las exportaciones de Uruguay, que tiene a Brasil como el segundo destino de esa producción. “El sector automotor y el de autopartes seguirá desarrollándose como hasta ahora”, señaló Ortuño. De hecho entre enero y abril pasado, las exportaciones de ese rubro fueron en total por US$ 146,3 millones, según datos oficiales.

Tras la confirmación desde Brasil de que no habrá trabas al comercio, el director Nacional de Industrias, Sebastián Torres, se comunicó con la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay, para llevar tranquilidad a los empresarios y a futuros inversores. Torres dijo a El Observador que el problema se solucionó incluso antes que se supiera si la medida abarcaría a los vehículos y también a las autopartes. A nivel empresarial se interpreta que la medida del gobierno de Dilma Rousseff apunta a frenar el ingreso de vehículos fabricados en Argentina que es un gran proveedor. De todos modos al mercado brasileño también entran miles de autos desde México, China y Corea, a pesar de que esos países tienen que pagar un arancel del 35%.

Los empresarios brasileños apoyan la restricción que el ministro de Industria, Fernando Pimentel, dijo que era para “proteger a la industria local” y no para perjudicar a un país determinado.

El secretario de Industria argentino, Eduardo Bianchi, se reunirá la semana próxima con su colega brasileño, Alessandro Texeira, para tratar de solucionar el conflicto desatado por las trabas impuestas por Brasil, informó la agencia EFE.

De todas maneras en Argentina y también en Uruguay, según consultas de El Observador, se interpreta que el camino elegido por Brasil es en respuesta a las restricciones que impone Argentina al ingreso de productos alimenticios.

Las licencias no automáticas a las importaciones son un mecanismo permitido por la Organización Mundial de Comercio siempre y cuando se aplican de manera general y no hacia un único país.

Ramón Catáneo, secretario ejecutivo de la Cámara de Industriales Automotrices del Uruguay, señaló a El Observador que la confirmación de Brasil se tomó como “un alivio” a nivel empresarial. Desde ese ámbito, se había catalogado a ese tipo de traba como“peligrosa” para las exportaciones.

Recordó que el comercio del sector se rige por un acuerdo bilateral firmado en 2008 y que tiene vigencia hasta el año 2014. Por esa vía se estableció un mecanismo de compensaciones para equilibrar los números que aún siguen siendo favorables a Brasil.

En Uruguay hay tres plantas de armado: Nordex, Chery-Socma y Effa Motors que junto al sector autopartista –que tiene más de 40 empresas– dan empleo a 2.000 trabajadores. Según Uruguay XXI, en 2010 ambos sectores exportaron en total por US$ 330,2 millones, de los cuales US$ 227,5 millones correspondieron a autopartes y US$ 102,7 millones a automóviles. Argentina en primer lugar –con una participación promedio en los últimos seis años del 58% de las compras– y Brasil en segundo (38%) son los dos mercados a los que mayoritariamente va la producción nacional.
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