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Los socios mayores del Mercosur no dan tregua, y ahora Brasil planteó un nuevo impuesto a las importaciones de automotores, que es uno de los sectores que Uruguay más desarrolló en los últimos años y que se sustenta con exportaciones a ese mercado.

A través de un decreto, el gobierno de Dilma Rousseff estableció un tasa de hasta 30% a las importaciones de vehículos de extrazona y fijó nuevas condiciones a las ventas del bloque regional, informó ayer a El Observador, Sebastián Torres, director nacional de Industrias.

Las autoridades uruguayas iniciaron contactos “urgentes” para determinar el alcance de esa medida. En 2010 las exportaciones totales de vehículos de Uruguay fueron por US$103 millones según datos del Instituto Uruguay XXI, la mayoría de las cuales tuvieron a Brasil como destino.

El gobierno de Rousseff tomó la medida “en el marco de un paquete para defender a su industria” dijo Torres. “Ahora el decreto se analiza con lupa para determinar si Uruguay está fuera del alcance de la norma que, de no ser así, tendría una repercusión económica importante” explicó el jerarca a El Observador.

En principio, México y el Mercosur deberían estar excluidos de la imposición “si cumplen ciertas condiciones”, pero aún “no hay garantías de eso” por lo que los contactos se desarrollan con “máxima urgencia”. De comprobarse la afectación al sector automotor, el diálogo pasará a conducirlo directamente el ministro Roberto Kreimerman.

Uruguay tiene un acuerdo automotor con Brasil y otro con Argentina que le permitió – al menos hasta ahora– un comercio fluido con esos mercados donde se trabaja con producciones complementarias.

Por esos convenios, Uruguay puede exportar sin arancel y sin limitaciones de cantidad si cumple con un índice de Contenido Regional mínimo de 60%.

Ramón Catáneo, secretario ejecutivo de la Cámara de Industrias Automotrices del Uruguay, comentó ayer a El Observador que “a primera vista el decreto es muy proteccionista de la industria de Brasil e impone restricciones que pueden afectar a Uruguay”. Para el Mercosur establece una serie de condiciones que de cumplirse quedaría excluido del pago del impuesto “pero la redacción no es muy clara” dijo Catáneo.

El tema será también abordado hoy por la Asociación de Comercio Automotor del Uruguay, según lo aseguró el presidente de esa gremial empresarial, Miguel del Castillo quién convocó para hoy a “una reunión extraordinaria” para tratar el tema Brasil.

La situación planteada por Brasil se suma a las licencias no automáticas y temporales que estableció la semana pasada para las importaciones de papel. En ese caso Uruguay vería afectado un comercio de US$ 13 millones para un rubro que en total exporta US$40 millones al año.

Con Argentina también se enfrenta el régimen de licencias no automáticas de importación que generan retrasos fundamentalmente en los sectores textil, vestimenta y plástico.

Uruguay acordó que esas licencias no excedan los 30 días y de ser así el gobierno formaliza planteos para corregir la situación y agilizar los trámites.

A la fecha hay dos exportaciones trancadas con Argentina dijo Torres a El Observador.

El gobierno del presidente José Mujica entiende que el diálogo directo es la mejor forma de ir sorteando las dificultades que plantean los socios grandes del Mercosur, mientras los empresarios locales reclaman al Poder Ejecutivo que responda con alguna acción más directa.

Proteccionismo
La nueva medida de Brasil coincidió con la advertencia del economista Carlos Sténeri para quien el mundo puede correr hacia un proteccionismo que perjudicará al comercio global. “Si hay una carrera hacia el proteccionismo a nivel mundial todos vamos a perder. Es una carrera donde uno entra en represalia frente a lo que hizo su socio a nivel mundial y eso implica una caída del comercio global” explicó Steneri a El Observador.
Steneri dijo que Brasil comenzó a aplicar un “proteccionismo selectivo” que en principio está dirigido a China. “Pero EEUU también puede volverse proteccionista si no mejora el nivel de actividad y empleo. El Proteccionismo no es en EEUU una categoría que esté muerta o que sea mal vista y menos en un período preelectoral”, acotó.

Si bien Uruguay no tiene un gran comercio con la potencia del norte, en caso que EEUU decida cerrar el mercado, “generará represalias en otros lugares con un efecto cascada que nos puede terminar pegando” explicó Steneri. El experto trató el tema ayer en una disertación que brindó en un foro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) realizado en el Hotel Best Western Pedro Figari sobre “la crisis de los países desarrollados: lecciones para Uruguay”.

Allí marcó que el ministro de hacienda de Brasil, Guido Mantega habló de una guerra de las monedas, lo que para Steneri “no es más que una devaluación competitiva”, y recordó que la presidenta Rousseff señaló la necesidad de proteger al mercado doméstico frente a la crisis internacional.

Ante las dificultades crecientes para el manejo de la excesiva liquidez internacional y tras probarse varios caminos que fallaron –como controles de capital o comprar reservas– “el mundo se está acercando de manera peligrosa al proteccionismo y a una guerra de monedas” que no augura un buen escenario, comentó Sténeri.
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