Brasil y México muestran estabilidad en una región con fragilidades económicas
Aunque el FMI y el Banco Mundial mejoraron las expectativas de crecimiento para este año y el próximo, el subcontinente de 660 millones de habitantes tiene más del 30% de pobreza y depende de los alicaídos productos primarios de exportación
Las perspectivas de crecimiento en América Latina para el 2023 son del 2 % que se han modificado ligeramente al alza desde los bajos niveles observados en mayo, según los analistas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI). El reciente informe de octubre indica que, para 2024, podría llegar a 2,3 % el año próximo.
Lo que parece un dato alentador no es más que un retroceso a los bajos niveles de crecimiento anteriores a la pandemia. La región también sufrirá los efectos adversos que se observan a nivel mundial, como la disminución de los precios de los productos primarios, de los cuales vive la región en sus exportaciones, así como el aumento de las tasas de interés en los países del Grupo de los Siete (G7).
En una región que alberga unos 660 millones de habitantes, lo que representa el 8,3% de la población mundial, las pérdidas de ingresos de los hogares a causa de la pandemia no se recuperaron aun.
La tasa promedio de pobreza se sitúa ahora por encima de los niveles anteriores a la pandemia, en un 30,3 %, con países que llegan a cifras del 40% a causa de la desmesurada inflación.
En general, el empleo ha vuelto a los niveles de 2019, incluso para las mujeres, pero los salarios reales siguen estancados y a menudo por debajo de los niveles de 2019. Los trabajadores con menor educación y los adultos mayores son los más rezagados en la recuperación, mientras que la informalidad se ha mantenido mayormente estable desde 2019.
Además, los pronósticos de mayor crecimiento que los esperados hace unos meses provienen mayoritariamente de las dos economías más grandes, Brasil y México. El resto de la región dificultades, en la mayoría de los casos de inestabilidad política.
Un informe de la empresa calificadora de riesgo crediticio Fitch publicado la semana pasada identifica la “turbulencia política” como un factor que cada vez limita más las finanzas públicas en Bolivia, Ecuador, Panamá, Perú, Chile y Colombia.
Un segundo estudio, publicado por la firma Focus Economics, también identifica la inestabilidad política como un obstáculo al crecimiento en lo que resta del año y durante el 2024.
“Las previsiones de crecimiento del PIB de la región para 2023 siguieron revisándose al alza durante el último mes, principalmente gracias a datos recientes mejores de lo esperado en Brasil y México”, escribieron economistas de Focus Economics en un reporte el 10 de octubre.
El próximo año, “la expansión económica de América Latina se moderará y estará muy por debajo del promedio mundial, obstaculizada por la inestabilidad política y la presencia limitada de la región en industrias de alto valor agregado”, agrega.
Si bien el crecimiento regional lo sostuvieron Brasil y México “el desempeño ha sido mixto en otros lugares, con un impulso en América Central impulsado por las remesas, lentitud en los países andinos en medio de un endurecimiento de las políticas y turbulencias políticas, y una recesión inducida por la sequía en Argentina”, indica el reporte.
En lo que va del año, Fitch ha mejorado la calificación crediticia de seis de los 19 países con deuda soberana en mercados internacionales. Fue la región con el mejor desempeño en el mundo en ese sentido, en gran parte por los ajustes fiscales que van en desmedro del crecimiento y la distribución equitativa de los ingresos.
“Los desafíos políticos y la inestabilidad continúan pesando sobre las calificaciones en la mayor parte de América Latina”, dicen los analistas Fitch, que buscan ver si hay o no una corriente de inversión privada externa en la región.
“Estas cuestiones han desempeñado un papel en la mayoría de las rebajas y perspectivas negativas, concretamente al enturbiar la previsibilidad de las políticas, agravar las presiones fiscales y/o afectar negativamente al crecimiento” como es el caso de Bolivia, Ecuador, Panamá y Perú.
En Chile y Colombia, con gobiernos de izquierda, “los problemas de gobernanza ya han contribuido a rebajas en las calificaciones” en los últimos años.
En el caso de Argentina, más allá de la expectativa por las elecciones, “el país ha visto ingresos por un aumento del turismo y mayor producción de energía del campo petrolífero Vaca Muerta”. Pero, advierte Focus, “los riesgos están sesgados a la baja e incluyen una mayor caída de la moneda, un posible impago de la deuda y una inestabilidad política exacerbada”.
En Perú, el consenso es que el PIB crecerá a un ritmo significativamente más lento este año en comparación con el pasado. La inflación y el aumento en los costos de la deuda complican la situación financiera del país.
Además, un entorno mundial debilitado por las guerras en Ucrania y en el Oriente Medio afectará al sector externo. “Los fenómenos meteorológicos asociados a El Niño y el aumento del malestar social en medio de la incertidumbre política plantean riesgos a la baja”, espera Focus.
En relación con Chile, los analistas ven que la probabilidad de que los ciudadanos rechacen una nueva Constitución en el referéndum de diciembre está aumentando, lo que complica la gobernanza.
En Bolivia, el presidente Luis Arce fue expulsado de su partido político para elegir como candidato en las elecciones presidenciales de 2025 al exmandatario Evo Morales. En ambos casos la incertidumbre política podría disuadir la inversión, advirtieron especialistas.