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En el seno del gobierno hay dos sensaciones de fin de año respecto al equipo que maneja la economía: por un lado, preocupación por las posibles consecuencias de la investigación judicial sobre el caso Pluna, y por el otro convicción de que el elenco encabezado por el ministro Fernando Lorenzo ha quedado debilitado políticamente y que su continuidad ya no es tan segura como se percibía antes de este episodio.

No hay regocijo ni nada similar, como algunos especulan sobre la compleja relación entre “mujiquismo” y “astorismo”. Claro que esas especulaciones no son traídas de los pelos sino que se fundamentan en los propios comentarios salidos del entorno presidencial, que hace un tiempo decían que Economía se manejaba con una soberbia que se iba a fracturar ante un “grave error que puede cometer cualquiera”.

Hay rivalidad entre economistas de Presidencia o la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y los de Economía y Finanzas (MEF) y Banco Central. “Entre los economistas y los académicos siempre hay celos … como en las vedettes …”, manejó en broma el hombre que conduce el gobierno, para relativizar esa polémica permanente sobre política y distribución del ingreso que cada tanto salió a luz pública.

“Pero ahora nadie se frota las manos para cobrar cuentas”, aseguran operadores de la Torre Ejecutiva.

Primero, porque están seguros de que Lorenzo, el presidente del Banco República (BROU), Fernando Calloia, y todos los que trabajaron en el caso Pluna, se manejaron con honestidad, desinterés personal, y con el único objetivo de sacar adelante uno de los asuntos más peliagudo de este año.

Segundo, porque el problema, por su magnitud, no queda acorralado en un área de la administración, sino que se irriga a todo el oficialismo. En el “astorismo” añaden otra razón fuerte por la que José Mujica y los suyos debieran estar con Lorenzo y con Calloia. Pero ahí es donde surgen otra vez diferencias.

Mientras que en Economía y el BROU aseguran que todo se hizo con el respaldo presidencial y que ahí radica la máxima responsabilidad, en la Torre Ejecutiva sostienen que Mujica dio apoyo a la solución elegida y diseñada por el eje MEF-MTOP-BROU, en manifestación de confianza a su plan, pero destacando que el camino se definió en esa área en la que son todos hombres del Frente Líber Seregni.

Ni regocijo, ni reproches públicos. Pero sí en la reserva más reservada, hay sentimientos encontrados.

En el entorno presidencial dicen que el ridículo al que fue sometido el gobierno con la subasta frustrada de los aviones, fue responsabilidad del plan diseñado por Lorenzo y Enrique Pintado. Que lo hicieron con la mejor intención, pero que cometieron errores por falta de previsiones (“justo ellos que son los que no se equivocan nunca”, dicen). Que lo hicieron convencidos de que era lo que había que hacer, pero que pifiaron.

En el Ministerio de Transporte (MTOP) recuerdan que Presidencia se reservó espacio para hacer sus ajustes en los proyectos; que hicieron gestiones por su parte; y que todo fue hecho siempre en coordinación. Que no hubo ni un paso dado sin informar a Presidencia y sin recibir una señal de luz verde. Que incluso la segunda ley se demoró y vota la semana próxima contra reloj, porque Presidencia hizo muchos cambios a lo que armó MTOP.

La investigación judicial genera inquietud por consecuencias negativas para algunos hombres del gobierno.

Si Mujica había pensado hace algunas semanas, que el verano era un buen tiempo para renovación de gabinete y que en ese recambio saliera Lorenzo de Economía, la necesidad de transmitirle respaldo a lo hecho por Pluna pone paños muy fríos sobre aquellas intenciones. Al menos por ahora.

En el mujiquismo recuerdan que el entonces presidente Tabaré Vázquez decidió despejar del gabinete ministerial a los hombres políticos con aspiraciones electorales, justamente en el verano de 2008. En el actual período, eso equivale al verano 2013.

En el próximo febrero, en la sede del Frente Amplio se espera que “a la Comisión de Programa, bajen los pesos pesados” para incidir en el diseño del nuevo plan de gobierno, que será discutido en el Congreso de la coalición, justamente dentro de un año.

Se vienen tiempos especiales para la izquierda.

¿Es tiempo de recambio ministerial y de que eso llegue a Economía? El estilo de conducción de Mujica hace imprevisible la definición.

La intención de poder monitorear la economía con elenco propio, de incidir en mayor redistribución de la riqueza y en más fomento a la autogestión empresarial, choca con las heridas por Pluna y las señales que todo ese mar de fondo generen en “el clima de negocios”.

En tanto, 2012 se cierra con la promulgación de una nueva ley sobre los aviones de Pluna que da el marco para la apertura de una aerolínea formada por el sindicato de exfuncionarios de la empresa que quebró a mitad de año.

El plan de los extrabajadores cuenta con respaldo de hombres de Mujica que tienen experiencia en “empresas recuperadas por trabajadores”, logra entusiasmo presidencial y gana apoyo político en la dirigencia del MPP y del Partido Comunista. En estos grupos no creen que sea la vía de solución como la única posible, sino que la perciben como la ideal. En Presidencia son más cautos, aunque el proyecto encaja perfecto en el sueño autogestionario del veterano presidente.

En el astorismo hay menor entusiasmo en esa salida. Y preocupación por que pueda quedar no bien definida la magnitud del “aporte” estatal para asegurar ese camino.

Algunos informes privados que circulan entre empresarios, con análisis del proyecto presentado por los exfuncionarios de Pluna ante el Poder Legislativo, son fulminantes en anticipar un fracaso.

Por ejemplo, en algunos de esos estudios preliminares se objeta que la “facturación establecida para la operación con seis aviones en el primer año de actividad” es superior a la que lograba Pluna con 13 aeronaves. Y que dada la nueva competencia en las rutas que operaba Pluna, “la política de introducción a mercado será por precio” lo que en primera etapa reduce los ingresos.

Respecto al capítulo de costos, se sostiene que el plan de los trabajadores los tiene “minimizados” y “no considera imprevistos” que son habituales en el negocio de la aviación.

Sobre los costos, se indica que lo que hay en el plan sobre “rubro repuestos” es “demasiado bajo” y que no se da ni una pista sobre “la logística que se emplee”, lo que “es componente clave en el estudio de los costos variables”.

Y fundamentalmente preocupa la magnitud de la asistencia del Estado por todo concepto, sea de préstamo millonario con una gracia de capital e intereses requerida, subsidios que necesita el proyecto obrero para estar operativo y rebaja de precio en combustibles y algunos tributos.

Ahora, todas las miradas están en lo que hagan el fiscal Juan Gómez y la jueza especializada en crimen organizado Adriana de los Santos que tienen el caso Pluna. Una sensación de confianza y de nerviosismo, sobrevuela los despachos.

Aun si Lorenzo no fuera objeto de acusación alguna y si el afectado fuera Calloia, la imagen del ministro se vería afectada porque es claro que el presidente del BROU actuó como lo hizo, por la necesidad que tenía Economía de que el aval a Cosmo fuera extendido para que su representante participara en el remate. La responsabilidad política está en la calle Colonia y no en Cerrito.

Y aun en la hipótesis más favorable para el gobierno, de que el juzgado clausure el expediente sin consecuencia alguna, todo lo ocurrido en la segunda mitad del año, ya debilitó a Lorenzo. Un fallo favorable le traerá alivio, pero no recuperación de la imagen inicial.

Es una paradoja que el año que cierra con un crecimiento del entorno de 4% y marca noveno año consecutivo de la tendencia, muy bajo desempleo, mejora sustancial del salario real, récord exportador, fuerte impulso de inversiones privadas, reducción de la pobreza, recuperación de la calidad de “investment grade”, reconocimientos internacionales y proyecciones de un aumento del PIB para 2013, mayor a lo logrado este año, no tenga un brindis con caras más felices, genuinamente felices.
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