ver más

En sintonía con lo esperado por los analistas, el Comité de Política Monetaria (Copom) resolvió ayer mantener sin cambios la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 8%. Ante un escenario internacional marcado por la incertidumbre las autoridades optaron por la cautela, y al combate a la inflación como prioridad de la política económica sumaron la de preservar la competitividad.

La decisión se aprobó por la unanimidad de los tres directores del BCU –incluido el representante de la oposición por el Partido Nacional, Washington Ribeiro– y por el gerente de Política Monetaria, Alberto Graña, y atendiendo a lo recomendado por los servicios técnicos del banco, según informó a El Observador una fuente de la institución.

Previo a la decisión del Banco Central (BCU), Comité de Coordinación Macroeconómica –que reúne a representantes del BCU y el Ministerio de Economía–, “puso particular énfasis en la volatilidad y en la incertidumbre que se deriva del contexto internacional”, según señala el comunicado emitido este jueves.

“No están claros los efectos de esta situación en los mercados financieros internacionales ni el ritmo de crecimiento de los países emergentes”, se indicó.

En esa dirección, las autoridades no descartan “una menor expansión” de las economías emergentes aunque aclaran que “no parece probable una reducción significativa de los precios de los bienes básicos”.

A nivel interno, el comunicado menciona que la economía atraviesa una etapa de crecimiento, pero que “el marco internacional incierto reclama que las decisiones sigan basándose en responsabilidad y prudencia”.

Las autoridades consideraron que el contexto actual “hace imperioso mantener la consistencia de las políticas macroeconómicas” para “dar continuidad a una evolución armónica del crecimiento productivo, la competitividad de las empresas y la mejora de la calidad de vida de los sectores más desprotegidos.

Sin embargo, el texto manifiesta que la “necesidad de mantener la estabilidad de precios no debe dejarse de lado”.

En agosto, la inflación se situó en 7,57% al cierre de los últimos 12 meses, más de un punto y medio por encima del techo del rango meta de 4%-6%.

Por su parte, la resolución del Copom de mantener la TPM en 8% –tras haberla aumentado desde 7,5% en la anterior reunión de junio– consideró “tanto la necesidad de seguir alerta en el combate a la inestabilidad de precios como la incertidumbre del contexto internacional actual”, según expresa el comunicado.

Equilibrio
Horas antes de conocerse la decisión del Copom y consultado por la prensa, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, señaló que en los últimos cuatro meses se observó “una desaceleración en el crecimiento de los precios (la que) va a continuar de aquí a fin de año”.

Esa tendencia, explicó el secretario de Estado, “va a permitir que el sostenimiento de una política muy comprometida con el control de la inflación siga dando sus frutos”.

Por otra parte, en declaraciones formuladas a Búsqueda, Lorenzo matizó a la inflación como la prioridad central de la política económica e incorporó la inquietud por la competitividad.

“La estrategia que el gobierno sigue, trata de entender la necesaria armonía que debe haber entre la estabilidad de precios y la preservación de la competitividad”.

De esa forma, el ministro dejó de lado a la suba de los precios internos como el “principal desafío”, según declaró en agosto al diario argentino Infobae.

Analistas
Expertos consultados por El Observador señalaron como esperable la decisión de mantener la TPM y consideraron la medida como prudente.

Para Marcelo Sibille, de la consultora KPMG, la idea de no cambiar la tasa de referencia es una “estrategia de esperar y ver, ya que hay mucha incertidumbre y no está claro para donde van a disparar los precios”.

En igual sentido se pronunció Ramón Pampín, de PwC, quien dijo que “el BCU está esperando que se repartan las cartas de nuevo para ver que hacer”.

Respecto a la inflación, el analista señaló que “lo que era una obsesión se convirtió en una preocupación”, en alusión al factor competitividad que volvió a cobrar fuerza.

En esa línea, el analista Pablo Roselli, de Deloitte, expresó que la decisión del Copom “balancea razonablemente” por igual el riesgo de inflación y el de desaceleración de la actividad económica.

A su vez, el especialista indicó que las presiones inflacionarias “van a ceder”, tanto por una moderación de la demanda interna como la internacional.
Seguí leyendo