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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, recorrió este sábado la zona del puente que el miércoles se derrumbó y cayó sobre el río Misisipi en Minneapolis (norte) para inspeccionar otras partes del mismo y dar garantías de que los puentes del país son seguros.

Al tiempo que sigue reduciéndose el número de personas desaparecidas, los trabajos para rescatar los cuerpos que están atrapados avanzan lentamente. Para encontrar los cadáveres sumergidos, los buzos nadan casi a ciegas entre los restos de la calzada destruida, de los retorcidos pilares del puente y de los vehículos destrozados.

No obstante, autoridades dieron noticias esperanzadoras cuando anunciaron el viernes que sólo ocho personas estaban desaparecidas en la tragedia, además de las cinco cuya muerte ya fue confirmada. Esto supuso una revisión a la baja de las 20 a 30 personas consideradas desaparecidas inicialmente. Alrededor de 80 personas resultaron heridas.

Investigadores federales dijeron que estaban centrados en la cabecera sur del puente, que se movió unos 15 metros cuando éste colapsó, mientras el resto del puente parece haberse derrumbado en el lugar.

Luego comenzarán a mover los restos de los escombros considerados más críticos para la investigación, señaló el responsable del Consejo Nacional para la Seguridad en el Transporte, Mark Rosenker.

El accidente generó nuevos llamados a un control más intenso del estado de la infraestructura del país, y varios expertos señalaron que hay que gastar miles de millones de dólares para que la misma se ajuste a los estándares de seguridad.

Dijo que su departamento había ordenado la inmediata inspección de 750 puentes similares al que colapsó en Minneapolis, dos años después de que una inspección hiciera referencia a "deficiencias estructurales" en el mismo.

(AFP)

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