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Como piezas de dominó fueron cayendo. Devaluación en Brasil, sequía, aftosa, tres años consecutivos de recesión, familias cada vez más endeudadas, alta exposición al riesgo cambiario, corralito en Argentina, fraudes bancarios.

Un panorama desolador marcaba el inicio de aquel tristemente célebre 2002. Por si fuera poco, el golpe de gracia y probable punto arbitrario que podría marcar el inicio de la debacle financiera, fue la pérdida del grado inversor, hace hoy exactamente 10 años. El 14 de febrero, la calificadora Standard & Poor´s degradaba la deuda pública local de “inversión segura” a “especulativa”. Luego, la decisión sería ratificada por las agencias Fitch, en marzo, y Moody’s un mes más tarde. El desenlace de esa historia es conocido: la mayor crisis económica que las estadísticas registran.

La situación que luce el país una década después era difícil de imaginar en aquellos sombríos momentos. Hoy, en tránsito por un largo e inusitado período de bonanza, Uruguay espera recibir de un momento a otro la bendición de las calificadoras, que hoy son más exigentes a la hora de otorgar el investment grade.

“Nuestra esperanza era que al menos nos dieran un semestre de espera antes de bajarnos la calificación”, confesó Alberto Bensión, ministro de Economía de la época, al ser consultado por El Observador acerca de los acontecimientos que desembocaron en la pérdida del investment grade.

“Era una decisión que parecía posible”, comentó el ex ministro de Jorge Batlle al repasar la serie de reveses que la economía acumulaba. Desde los “altos niveles de déficit fiscal” hasta “los problemas del Banco de Galicia y el Comercial”, explicó.

Uruguay fue miembro del exclusivo club de países con deuda “segura” durante cinco años. Sin embargo, pese a que las condiciones que posibilitaron su ingreso al club en 1997 no eran mejores a las que actualmente exhibe su economía, las calificadoras hoy mantienen a los bonos locales en categoría “especulativa”.

El analista de Standard & Poor’s, Sebastian Briozzo, explicó a El Observador que los criterios de la agencia no son los mismos que hace 15 años atrás. “Hay aspectos que se volvieron más importantes en el análisis, por ejemplo el vínculo de la economía real (uruguaya) con otras economías de la región, a pesar de que Uruguay mejoró en ese sentido porque diversificó sus destinos de exportación”, sostuvo. “La metodología va cambiando”, resumió el experto.

La agencia estadounidense tiene a la deuda uruguaya en la calificación BB+, a un escalón del grado inversor, y con perspectiva estable.

Tendencia
“La tendencia de Uruguay” es favorable, señaló a El Observador desde Nueva York el analista de Fitch Ratings, Santiago Mosquera, aunque prefirió no aventurar ningún pronóstico de cara al próximo reporte que prepara la agencia sobre la calificación de riesgo soberano, que se espera antes de julio.

El experto valoró positivamente el desempeño de la economía uruguaya en los últimos 10 años y destacó los recientes progresos en la conducción macroeconómica, como “la disminución del déficit fiscal, alto crecimiento económico, y una política proactiva en materia de endeudamiento, que permitió la extensión de los plazos y un cambio en la composición hacia una mayor participación de deuda en pesos, reduciendo el riesgo cambiario”.

Sin embargo, Mosquera también señaló los aspectos financieros más débiles de Uruguay, entre los cuales mencionó “que no se ha cumplido con las metas de inflación, la alta dolarización financiera y de la deuda publica, y niveles de deuda publica neta aun elevados en relación a otros países que exhiben similar calificación de deuda”.

En el caso de Standard & Poor’s, la agencia no tiene establecida una fecha de revisión de la nota uruguaya, la que puede ocurrir en cualquier momento.

En tanto, la agencia Moody’s mejoró la perspectiva para Uruguay de estable a positiva en enero, y evaluará una eventual suba de la nota en un período “de 12 a 18 meses”.

El analista financiero Javier Gómez, dijo que la recuperación del grado inversor puede redundar en “alguna pequeña corrección del spread de deuda, ya que Uruguay opera como si ya lo tuviera”. Además, “ampliaría la demanda a través de fondos que por normativa sólo pueden invertir en títulos seguros”, explicó el especialista.



“La decisión de las calificadoras fue fundamental para profundizar la crisis bancaria y las expectativas negativas de los agentes económicos”

Alberto Bensión

Ministro de Economía (2000-2002)

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