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Una cincuentena de mandatarios de América Latina, el Caribe y Europa celebraron este viernes en Lima una Cumbre consagrada al calentamiento global y a la inequidad social, donde el tema de la seguridad alimentaria ha generado una importante atención.

Los jefes de Estado deben llegar a un consenso en temas sobre los cuales hay divergencias, particularmente en una América Latina con una brecha enorme entre los modelos políticos liberales y los de izquierda radical que se encolumnan tras el proyecto del venezolano Hugo Chávez.

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Esto especialmente en el tema de los biocombustibles -de los que Brasil es un líder mundial con su etanol de caña de azúcar- llamados a ayudar en la descontaminación, pero que restan alimentos que se destinan a poner a funcionar motores.

Los biocombustibles brasileños han levantado recelos en Europa, que teme además eventuales impactos en áreas protegidas de la Amazonía, el pulmón del mundo, que Europa quiere a toda costa sea conservado.

"Creo que es un poco prematuro para ese debate sobre el impacto en la subida de los alimentos", dijo el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero en rueda de prensa este viernes, en la que reconoció que el tema de los biocombustibles "ocupó una parte importante en los debates de la Cumbre".

Si en las últimas dos grandes Cumbres de países latinoamericanos -la Iberoamericana de Santiago en noviembre y la del Grupo de Rio de Santo Domingo en marzo- exacerbaron conflictos que venían latentes, la cita de Lima ha servido más bien para bajar el tono a las disputas.

Tanto Chávez como el presidente colombiano, Alvaro Uribe, dieron fuertes declaraciones en sus países pero en Lima han preferido obviar la polémica.

Al momento de tomarse en Lima la foto oficial de la Cumbre, cuenta Chávez, "Cristina (Kichner, presidenta argentina) estaba allí, le dí un beso a ella y a la canciller alemana, a quien le dije que 'si fui duro perdóname, aquí está mi mano'".

En general la Unión Europea quiere reforzar sus lazos comerciales con América Latina pero se preocupa por sus 194 millones de pobres (36% de sus habitantes) y 71 millones de indigentes (13%).

(AFP)

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