El nuevo disco de Justin Timberlake está alejadísimo de todo aquello que representa un corazón roto. Sin embargo, encontrarse con sus canciones puede generar tal efecto.
El nuevo disco de Justin Timberlake está alejadísimo de todo aquello que representa un corazón roto. Sin embargo, encontrarse con sus canciones puede generar tal efecto.
En cuanto a la temática, Suit & Tie es una oda al matrimonio y sus canciones celebran la suerte de encontrar a la persona adecuada, un tema que se vuelve recurrente tanto en su segundo corte, Mirrors, como en That Girl. Los números también dicen que Timberlake no necesita tener canciones con gancho que apunten a la masividad: la fuerza de su nombre y la legitimidad que mantiene ya ha logrado vender más de 1,5 millones de copias. Tal vez haya que esperar a la salida de su segunda parte –a editarse en noviembre–, para poder entenderlo en su totalidad.
Este es un disco de una persona feliz (¿achanchada?), y en apariencia desinteresada por conquistar nuevos terrenos. Timberlake ya no quiere hacerte bailar. Quiere que te quedes en casa con tu pareja y que tengas una cena romántica. El problema es cuando en realidad lo que querías al poner su disco era salir a bailar de nuevo.