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La Asociación Uruguaya de Músicos (Audem) celebra el jazz con un espectáculo en la Sala Zitarrosa de su Big Band, a la que invitaron a algunos compatriotas exitosos, entre los que destaca Federico Britos. El violinista, compositor, director y arreglador cuenta con una vasta trayectoria, y su trabajo ha sido premiado con ocho Grammy por su participación en discos de diversos géneros.

El destino de Britos se empezó a escribir muy temprano. A los cinco años de edad su padre le regaló un violín en vez de una pelota de fútbol, y al chiquilín le gustó. Pronto empezaron las clases de solfeo, que el músico entiende que a veces se convierten en “una tumba prematura” de las inclinaciones musicales precoces, pero también le gustó.

A los 11 años lo llevaron a ver un concierto de un violinista rumano y, en vez de decir “basta”, otra vez le gustó. Tanto, que compuso una pieza propia basada en el estilo gitano de George Boulanger, que así se llamaba el rumano.

A su padre le pareció que la pieza no estaba mal y arregló para encontrarse con el rumano y presentarle la pieza. Boulanger pidió autorización para arreglarla y estrenarla en radio Carve, permiso que obtuvo, claro. Entonces empezó una carrera que ha llevado a Britos a dar vueltas por el mundo con su música y a grabar decenas de discos, varios de ellos premiados.

Esto lo cuenta Britos con la serenidad de quien lo ha hecho docenas de veces, una historia feliz, que omite las interminables sesiones necesarias para sacarle sonidos armónicos a ese instrumento que no se deja seducir al primer intento. Esa primera pieza no tenía nombre y el rumano encontró uno clásico: Capricho uruguayo.

Ahora el violinista fue convocado para hacer lo que más le gusta, jazz, con un grupo de amigos y viejos conocidos, y también alguna cara nueva, en su Montevideo natal. “Vine a hacer algún concierto y aprovecho para estar con la familia. Con los amigos, a volver a tener contacto con músicos. Y también vengo a pensar en nuevos proyectos de composición”, explica.

La Big Band de Audem fue creada en 2013. “Yo estuve presente entre el público en el primer concierto. Ya la escuché y es muy buena. Han hecho buenos conciertos y han agregado solistas uruguayos de gran nivel. Yo vengo a tocar como invitado el sábado 16 (a la hora 21) en la Sala Zitarrosa y domingo 17 en Fray Bentos”, dice.

Britos retorna el lunes a Miami, donde vive desde hace 23 años, luego de un periplo por América que incluyó varios años en Cuba, de donde son su esposa y dos hijos. Su agenda en Montevideo es muy apretada. Ayer tocó en la sala Nelly Goitiño con la Orquesta Sinfónica, un programa de música popular y jazz. En la previa al show cuenta: “Voy a tocar varias piezas mías, entre ellas Las Vegas Station, para violín y pequeña orquesta. También vamos a hacer una versión de Bésame mucho, con trío y orquesta sinfónica. Y algunos clásicos del jazz y algo de bossa nova”.

Entre grabaciones y conciertos en Europa y Estados Unidos, Britos nunca deja de componer y Uruguay ocupa su mente creativa en este momento: “Estoy terminando dos suites con temas uruguayos. Una de candombe, la Suite afrouruguaya, para violín, cuerda de tamboriles y orquesta. Y otra que se titula Montevideo, la ciudad de las claraboyas, con tango, milonga y candombe”, anuncia.

El espectáculo de hoy a las 21 en la Sala Zitarrosa se titula Diálogos de jazz y será un recorrido por la historia del género, con dirección de Pedro Linale y la participación de figuras invitadas como el prestigioso saxofonista uruguayo Héctor José Bingert, radicado en Suecia.

Las entradas tienen un costo de $ 300 (Tertulia) y $ 350 (Platea)

Vea el video con la entrevista a Britos.

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