Casas exprés
Con la construcción modular, los socios de Ex situ apuestan a abaratar costos y terminar con los dolores de cabeza del proceso tradicional
El proceso de construcción tradicional trae consigo problemas como demoras y costos, y, por ende, muchos dolores de cabeza. Así lo visualizó hace dos años Agustín Dieste (30), lo que lo llevó a pensar en alternativas para abaratar y tornar más eficiente la construcción. Compartía carrera en el Centro de Diseño Industrial con Gonzalo Trasotero (27) y Federico Vaz (27), y juntos se propusieron crear un modo de construcción mucho más simple, altamente customizable y práctico. Fue así que sumaron a Juan Labat (28) y nació Exsitu (nombre elegido por oposición a insitu), que propone soluciones basadas en la construcción modular. Realizan diseños a medida, divididos en módulos y que pueden ser trasladados. La innovación está en la comercialización del producto y el diseño personalizado.
“Los sistemas de construcción que usamos no son necesariamente innovadores tecnológicamente, a pesar de que hay una mayor incorporación de tecnología en el proceso de construcción. Estamos viendo que en Uruguay hay una necesidad por parte de las empresas constructoras de modernizar las técnicas de construcción para contrarrestar el alto incremento de los costos en mano de obra y materiales” expresó Agustín Dieste, flamante arquitecto.
Los perfiles de los fundadores de Exsitu son variados, si bien el diseño y la arquitectura es lo que lo une. Trasotero es quien tiene experiencia en carpintería y construcción; Vaz pasó por la carrera de Ingeniería para después entrar a arquitectura, mientras que Labat es estudiante de ciencias económicas, por lo que le toca la parte de “los números”.
Vivienda de verano
Los emprendedores aseguran que frente al modelo de construcción tradicional los costos en promedio bajarían de un 30% a un 35%.
“Va de la mano con la customización que el cliente quiera. La idea no es presupuestar únicamente en base al metro cuadrado, sino en relación a la calidad de los materiales y el tipo de producto que se pide”, aclaró Trasotero.
Los fundadores de Exsitu son conscientes de que su público objetivo no es demasiado amplio; sin embargo, tienen la convicción de que el producto funcionará adecuadamente en el mercado local. “Muchas personas nos plantean problemas a la hora de tener una vivienda, sobre todo de veraneo”, comentó Dieste.
El prototipo de casa Ex situ es además la vivienda de uno de los socios, Gonzalo Trasotero. Se encuentra en Ciudad de la Costa y está abierto a todo aquel que quiera ver el producto.
Vaz explicó que es un proyecto de vivienda mínima. “Son 42 metros cuadrados, en dos módulos: un dormitorio, un baño completo, cocina y living-comedor. Los módulos se construyen sobre apoyos elevados con estructura de montantes de madera o acero, revestidos al interior y exterior con los materiales que se prefieran (si se piensa en trasladar los módulos ya revestidos, deben ser materiales ligeros; si se quiere revestir de materiales más pesados esta etapa conviene hacerse en el destino de la casa).
El tiempo de construcción que insume una casa similar a la del prototipo es de tres meses en taller y de unos pocos días en el terreno”, explicó Vaz.
Una vez preparados los módulos con especial hincapié en la customización del producto por parte del cliente, la vivienda modular debe ser trasladada en un camión.
Dar con un proveedor serio de este servicio les demandó “infinitas llamadas, promesas de presupuestos y demoras inesperadas” .
Según los emprendedores, el precio final varía mucho de acuerdo a los requerimentos y particularidades del cliente y situación del terreno, aunque asumiendo una situación estándar se puede estimar que para una casa de dos dormitorios, cocina y living comedor, el costo base rondaría entre US$ 50.000 y US$ 55.000.
En cuanto a la difusión del producto, los socios de la constructora modular apuestan fuertemente a la web www.exsitu.com.uy como una de las vías más importantes.
Aunque en buena medida depositan sus expectativas en el famoso “boca a boca”, ya que consideran que en el rubro construcción las recomendaciones de las buenas o malas experiencias son las que hacen la diferencia de forma sustancial.
Apoyos que impulsan
El emprendimiento es apoyado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el programa Empresario-Emprendedor de la Cámara de Industrias del Uruguay y la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE).
El programa Jóvenes Emprendedores de ANII les otorga un tope de aporte de US$ 25.000, y requiere un porcentaje de aporte propio de los socios, quienes ya llevan invertidos unos US$ 35.000
“Más allá de lo que significa tener el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación , lo que más nos sirvió fue sentarnos a razonar y planificar el proyecto; ¿cuál es mi público objetivo?; ¿cuál es mi competencia? Tengo que hacer clientes, tengo que hacer publicidad. (Ese proceso) te obliga a trabajar en metas cuantificables y analizar tu negocio”, reflexionó Labat.
Para presentarse ante la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, los emprendedores fueron patrocinados por el Centro de Diseño Industrial.
Por otro lado, hace pocas semanas Ex situ fue seleccionado por el empresario Aníbal Bresque, director de Prodie (firma dedicada al diseño y ejecución de proyectos eléctricos) para ser su mentor durante un año de trabajo en el marco del programa Emprendedor-Empresario.
Más dedicación
La experiencia de los socios de Ex situ es una nueva muestra de que emprender implica una determinada fuerza de voluntad y certeza para marcar la diferencia entre los ideales y los hechos: el factor indispensable siempre son las ganas.
“Se necesita cierto grado de inocencia para emprender; porque te puede asustar al principio la cantidad de trabajo extra que hay que hacer en comparación a ser dependiente”, analizó Dieste.
Los socios de Ex situ están justamente transitando el proceso de lanzarse de lleno a gerenciar su proyecto y convertirse en emprendedores full time.
Mientras que Trasotero y Dieste trabajan en la industria de la construcción (instalaciones eléctricas de gran porte y estudio de arquitectura, respectivamente), Vaz es asistente académico de la Escuela de Diseño y Labat se dedica al asesoramiento económico de empresas.
“En este momento y gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación dos de los emprendedores podemos dedicar nuestro tiempo al proyecto e ir resolviendo las cosas del día a día” afirmó Vaz.