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Las condiciones de seguridad de los soldados uruguayos en el Congo tiende a un "rápido deterioro", según el portavoz de la Misión de Observación de las Naciones Unidas, tras el asesinato a dos observadores militares de la ONU. Por este motivo, los cascos azules tuvieron que abandonar un puesto de control en las afueras de Bunia, capital del Congo. El desempeño de los uruguayos es destacado por el gobierno francés que reconoce que a pesar que se encuentran en "condiciones difíciles, contribuye a la necesaria estabilización de la situación sobre el terreno".

Testigos afirman que la Unión de Patriotas Congoleños (UPC) se está preparando para tomar por asalto el aeropuerto local, actualmente bajo control de la MONUC y que supone la única vía de comunicación con el resto del país.


La situación de violencia no cesa y los enfrentamientos son cada vez más bárbaros, a pesar de que el pasado viernes el presidente congoleño, Joseph Kabila, firmó en la capital económica de Tanzania, Dar es Salaam, un nuevo armisticio entre las partes beligerantes, que incluyen las milicias tribales hema y lendu.

Entre los primeros países en condenar el asesinato de los observadores ha sido Francia, que había anunciado la semana pasada su disposición de desplegar un batallón en Bunia.

Los dos miembros de la Misión de Observación de la ONU en el Congo (MONUC) fueron "salvajemente asesinados", informó el portavoz de la organización, Hamadoun Toure.

Según un religioso en Bunia, los dos observadores fueron asesinados por algunos de los "niños soldados" que abundan en las filas del grupo rebelde denominado la Unión de Patriotas Congoleños (UPC), una fracción pro-ruandesa de la etnia hema y que actualmente mantiene bajo ocupación la localidad de Bunia.

Por su parte, el representante especial de la ONU en la RDC, Namanga Ngongi, calificó de "vil y repugnante" los ataques contra los observadores, quienes están en la región desde hace un mes para respaldar el proceso de paz.

(EFE)

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