ver más

El trabajo elaborado por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) establece que una alternativa a contemplar en el caso de los denominados cincuentones es que se les otorgue la posibilidad al momento del retiro de elegir si quieren jubilarse por el Banco de Previsión Social (BPS) o por el sistema mixto (BPS y AFAP).

En ese sentido, se considera que esta solución tiene la ventaja de que el sistema de ahorro individual seguiría funcionando como fue previsto originalmente y evitando cambios en las reglas de juego. A la vez, se le daría la posibilidad a quienes fueron más afectados por la reforma –trabajadores de 30 a 39 años en 1996– de ser compensados al momento del retiro.

En diálogo con El Observador, el economista de Ceres Santiago García da Rosa destacó que sería una manera de "reducir la incertidumbre" al trabajador, además de permitirle tomar la decisión más cerca del momento en que decida jubilarse.

La semana pasada el Poder Ejecutivo anunció el envío al Parlamento de un proyecto de ley que permitirá a los cincuentones elegir si quieren desafiliarse del régimen de AFAP, aportar solo por el BPS y luego cobrar una jubilación única del organismo estatal.

Para ello y basado en simulaciones del sistema, el banco brindará asesoramiento para que el trabajador tome la decisión. En ese sentido, el economista consideró que si bien las simulaciones son correctas se hacen a base de una trayectoria laboral que la persona todavía no conoce.

Los cincuentones tenían menos de 40 años a abril de 1996 y fueron obligados a pasarse al régimen mixto. Una porción de esa población –quienes ganaban más de $ 5.000 (unos $ 31 mil a niveles actuales)– aportó durante años al BPS por un monto superior al que se les reconoce y, por eso, al momento de jubilarse, percibirían jubilaciones menores a los que pudieron permanecer en el sistema de reparto. Pero también porque aportaron a las AFAP menos años que los que estuvieron siempre en el sistema mixto.

El estudio destaca que son solo los trabajadores que tuvieron que migrar de un sistema a otro los que se ven perjudicados. "Esto implica que a medida que pasen los años el problema de los cincuentones se irá diluyendo, es decir este es un problema acotado a un grupo etario afectado por la transición y no uno propio del sistema", dice el documento.

Para explicarlo se considera a modo de ejemplo el caso de tres personas que trabajaron durante la misma cantidad de años (35) y percibieron el mismo salario ($ 60 mil mensuales), pero difieren en su edad al momento de la reforma.

El trabajador que aportó durante toda su vida laboral al BPS (trabajador 1) y el trabajador que aportó durante toda su vida laboral al sistema mixto (trabajador 3) van a percibir el mismo monto de jubilación por mes ($ 30 mil).

En el caso de un cincuentón (trabajador 2) con 39 años al momento de la reforma de 1996 y que empezó su vida laboral en 1982 recibirá una jubilación de $ 23 mil. Eso porque a pesar de aportar $ 9.000 mensuales durante 14 años (antes de la reforma) el BPS no le reconoce la totalidad de esa contribución. Y segundo, porque el aporte a las AFAP es durante menos cantidad de años (21) que aquel que estuvo siempre en el sistema mixto (trabajador 3). Por tanto no logró capitalizar sus aportes por la totalidad del período.

El costo del cambio

El gobierno aún no dio detalles sobre el impacto que la medida que plantea para solucionar el problema de los cincuentones tendrá a futuro en las cuentas públicas. Sin embargo, un estudio reciente de República AFAP (que representa la mayor parte del mercado) da cuenta de que si las cerca de 30 mil personas que podrían beneficiarse de pasar al régimen de transición lo hicieran, implicaría una transferencia de fondos desde las AFAP al BPS de
US$ 1.400 millones.

Ese dinero, según los cálculos de República AFAP, es suficiente para cubrir el pago de las prestaciones por 10 años. Transcurrido ese tiempo, el costo de esas prestaciones deberá ser cubierto con recursos del BPS, lo que tendría una erogación de US$ 200 millones al año y un costo acumulado de US$ 2.600 millones.

El reclamo de los cincuentones hace tiempo trascendió su propia circunstancia particular y se convirtió –para algunos– en bandera de lucha contra el régimen mixto y las AFAP. De hecho, cada una de las movilizaciones que realizó ese grupo en los últimos dos años tuvo entre sus consignas la eliminación de las administradoras privadas.

Por eso, no fue sorprendente que el anuncio del proyecto de ley reflotara pasiones entre los que siguen oponiéndose al régimen mixto, así como en los defensores de la reforma de 1996.

Temas:

Banco de Previsión Social

Seguí leyendo