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A fines del año pasado unos 500 médicos de las especialidades anestésico-quirúrgicas se desafiliaron del Sindicato Médico del Uruguay (SMU). La medida, corolario de una historia de conflictos y un 2012 particularmente tenso por el choque de los cirujanos con ASSE, genera ahora sus primeros efectos concretos. Casi 200 especialistas de esos 500 trabajan en el Casmu. Su situación genera por estos días rispideces entre el SMU y la mutualista ya que, de acuerdo a los estatutos de la institución, todos los médicos que trabajan allí deben pertenecer al sindicato.

A su vez, un convenio de 2009 (refrendado en 2011 y 2012), que establece las condiciones en las que un grupo de médicos aporta 9 % de sus sueldos al Casmu, también está sujeto a que todos los médicos empleados por la mutualista integren el padrón del sindicato.

De hecho, el SMU emitió un comunicado hace unos días en el que advierte a esos médicos que a partir de abril ya no se les deberá realizar el descuento debido a la caída del convenio “ante el incumplimiento del mismo por parte del Casmu”. Los que deben dejar de aportar son los médicos no capitalizadores, que en la salida de la crisis financiera de la mutualista optaron por convertirse en acreedores de la mutualista en vez de socios.

Según estimaciones del presidente del Casmu, Gustavo Bogliaccini, de un total de 2.100 médicos empleados, hay unos 600 no capitalizadores. El gremio de médicos del Casmu discrepa con esa cifra y calcula que este grupo lo componen unos 1.000 profesionales, y que con sus aportes la empresa reúne unos $ 2 millones mensuales.

Bogliaccini aseguró a El Observador que prescindir de ese dinero no afectará la salud financiera del Casmu. “No es una cantidad de médicos importante para la institución, ni en salarios ni en funcionamiento”, advirtió. Según el dirigente, “la mayoría” son jóvenes y ocupan cargos como suplentes.

En cambio, en el cuerpo médico tienen dudas sobre el impacto que esto podría tener. No porque se trate de una cantidad importante, sino porque se suma a una serie de elementos que hacen a la incertidumbre financiera del Casmu.

Una asamblea “caldeada”
El jueves 21, en una asamblea ordinaria del grupo de médicos socios o capitalizadores del Casmu, se discutió el tema de las finanzas. Julia Galzerano, representante del núcleo de base médico (gremio de médicos de la mutualista), describió a El Observador un ambiente “caldeado” y de “preocupación” por distintos motivos. Muchos profesionales preguntaron si el hecho de que se les dejara de descontar el 9 % a los no capitalizadores implicaría que ellos aumentaran su aporte.

Cuando se les aclaró que eso no sucedería, los médicos se mostraron temerosos respecto a un plan de inversiones puesto a consideración por el directorio. Se trata de unas obras de ampliación que la institución proyecta hacer en base a una sobrecuota que el Ministerio de Salud Pública ofrece a las mutualistas desde enero. Aunque en ese programa el Estado aporta el 70 % de la inversión, los médicos discutieron largamente si era posible para el Casmu gastar el 30 % restante. Finalmente el plan de inversiones se aprobó por 93 votos contra 56.

En la asamblea también se mostró el balance contable de la institución a setiembre de 2012. El Casmu arrastra un déficit que viene en aumento: ahora es 5,02 %, en 2011 fue 3,98 % y en 2010, el año posterior a la crisis, se ubicó en 2,44 %.

A su vez, el patrimonio sigue creciendo, pero en signo negativo: la diferencia entre activos y pasivos del Casmu en 2012 da como resultado US$ 80 millones de déficit. En 2011 fue alrededor de US$ 70 millones y en 2010 aproximadamente US$ 60 millones de déficit. La mutualista está pagando sus deudas a través de dos fideicomisos que vencen en 15 años. En total debe aproximadamente US$ 170 millones. “No nos preocupó especialmente”, dijo Galzerano. “Sin dudas hay cosas que corregir, pero no surgió el miedo a fundirnos”, agregó.

SMU “muy preocupado”
En tanto, los números del Casmu encienden una alarma en el SMU. El presidente Martín Rebella admitió a El Observador que el gremio está “muy preocupado” por la situación financiera de la mutualista, ya que es la principal empleadora de los médicos. Además, dijo que el SMU tiene un “compromiso” con la mutualista a pesar de que en 2009 se desvincularon formalmente.

Rebella aclaró que más allá de la tensión actual por la caída del convenio de los médicos no capitalizadores, el SMU “seguirá jugando por la estabilidad” de la mutualista. Puso como ejemplo que si bien los quirúrgicos se fueron a desafiliar en diciembre, el sindicato ingresó las bajas recién después de febrero “para no afectar al Casmu durante la apertura del corralito mutual”. Se entendió que así se protegía a la institución de un escenario de conflicto que impactara en un éxodo de afiliados. Justo este año fue el primero que no resultó negativo para el Casmu: en vez de perder, ganó unos 1.000 socios.

El directorio del Casmu analizó el martes la notificación oficial del SMU que advierte que el convenio caerá. Bogliaccini informó que el tema pasará al área jurídica y que se comunicará a los 200 anestésico-quirúrgicos que tienen 90 días para “regularizar su situación”. Si no se vuelven a afiliar al SMU, el Casmu analizará los pasos a seguir.

Rebella advirtió que independientemente de lo que decidan esos médicos, a partir de abril el Casmu debería dejar de descontar el 9 % a los médicos no capitalizadores. Instó a los profesionales a hacer la denuncia si se les sigue realizando el descuento, y aseguró que en ese caso el Ministerio de Trabajo podría intimar a la empresa.

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