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Haciendo chorizos y ravioles caseros y asando pollos que durante el invierno vendieron a sus vecinos, los integrantes de la murga mercedaria La Timbera –concursa en el carnaval montevideano por primera vez– cubrió la mayor parte de la inversión que demandó montar su espectáculo, $ 1,2 millones.

Se fundó en 2006 y fue el primer premio en diversos concursos en el interior, en Mercedes, Fray Bentos, Treinta y Tres, San José y San Carlos. En la primavera de 2013 se presentó a la prueba de admisión y el jurado decidió clasificarla. En la noche del miércoles pasado, ante un público en el que había muchos mercedarios que residen en la capital y decenas que viajaron 278 kms desde la capital de Soriano, debutó en el Concurso Oficial de Agrupaciones.

Luis Acosta, su director general, e integrante del conjunto, comentó que de los 17 murguistas que se presentaron en el Ramón Collazo hay 14 mercedarios y tres refuerzos: un sanducero, Alexander Silva, y dos montevideanos: el director escénico, Jorge Velando (trabaja con ellos hace tres años), y Mónica Santos, histórica ex Araca la Cana.

El respaldo de los vecinos fue clave. Y el de sus familias. “De a poco nos estamos acercando”, dijo Silva consultado sobre si cubrirán los gastos. La Intendencia de Soriano, considerando que esta murga es una embajadora de la cultura departamental, la apoyó. Y la Junta la declaró de Interés Departamental. “Se portaron de novela”, señaló Acosta.

El intendente, Guillermo Besozzi, estuvo el miércoles en el Parque Rodó para alentarlos; “recién me abrazó y me dijo que estaba contento”, contó Acosta minutos después de la actuación.

En este lote de murguistas hay algunos que trabajan en la intendencia, un pizzero, un carnicero, un plomero y otro, por ejemplo, trabaja en la Pamer (una fábrica de papel de Mercedes). Varios sacaron licencia para carnavalear en la capital. Dos, incluso, debieron renunciar a sus trabajos. “Por eso es fundamental cómo nos apoyaron las familias y los vecinos, la intendencia y los integrantes de una comisión de amigos que se armó para darnos una mano en temas en los que no podíamos estar nosotros”, comentó.

En sus textos La Timbera alude, jocosamente, a las vicisitudes que los ciudadanos del interior afrontan cuando llegan a la capital. Destacan sus tres vestuarios diferentes y el cuplé en el que Mónica Santos imita a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y el de los ciegos.

“Nos han tratado divino acá, la gente de Daecpu, los del Teatro de Verano y el público”, enfatizó Acosta. La murga se instaló en Montevideo el 15 de enero. Se hospedan en un hogar estudiantil en el Cordón, ensayan en el club Uruguay Montevideo en Pueblo Victoria y para los ajustes finales para ir al Teatro de Verano se instalaron en el club Florida.

Previo a su debut, sin gran cartel, pudieron hacer solo un tablado. Seguro ahora harán más, y lo necesitan para cubrir gastos, que no son pocos para la gente del interior viviendo momentáneamente en Montevideo. Además del costado económico (la murga cobra $ 10.900 por show en los tablados) está el artístico: “queremos mostrar el espectáculo, no hacemos esto por plata”.
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