El domingo hincho por Argentina porque los quiero. Porque tengo decenas de amigos argentinos, y familiares que, aunque uruguayos, viven en Argentina hace años.
El domingo hincho por Argentina porque los quiero. Porque tengo decenas de amigos argentinos, y familiares que, aunque uruguayos, viven en Argentina hace años.
Es más: son mejores que nosotros, en muchos aspectos. Son más pasionales, más sanguíneos, más jugados, más creativos. Tienen esa capacidad de indignarse y protestar, que en Uruguay no había visto por nada, hasta el caso Suárez
Ni siquiera pesa la rivalidad: mientras los uruguayos pensamos que el clásico futbolístico es con Argentina, ellos miran a Brasil, y en honor a la verdad, el duelo rioplatense ni siquiera está parejo: en la historia se jugaron 199 partidos, con 85 victorias para ellos, 50 empates y 64 para la celeste.
Además, hincho por Argentina porque odio el síndrome de hermano menor, de petiso celoso del éxito del vecino. Y también mentalidad nihilista del hincha de Peñarol o Nacional, que disfruta más del dolor ajeno que de la felicidad propia.
No hay en el mundo alguien más parecido a un uruguayo, que un argentino. Por eso, el domingo, voy a ser el principal hincha de Argentina.