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Son las cinco y media de la mañana del miércoles. Unas 80 personas hacen fila en la calle Carlos María Ramírez, en el Cerro. La cadena humana termina en una ventanilla del Centro de Salud de ASSE. Hay gente de Paso Molino, Barra de Santa Lucía, Pajas Blancas, Paso de la Arena, Santa Catalina, Nuevo París, Santiago Vázquez, La Teja, Pueblo Victoria, Capurro y zonas suburbanas de Montevideo. Todos ellos necesitan consultar a un especialista y no tienen otra forma de hacerlo. Ese día dan los números para todo el mes.

Alfredo, de unos 65 años, acaba de sumarse a la fila. Calculó que llegando a esa hora accedería a una cita con un oftalmólogo y finalmente lo logró. Muestra orgulloso el papel que lo acredita. “Llegué a uno de los últimos cuatro o cinco”, comenta.

A eso de las siete llegó Walter, de la misma edad. Aunque no estaba muy lejos de Alfredo, esperó en la fila una hora y no consiguó número. La noche anterior, cuando hablaron por teléfono, Alfredo le advirtió: “estate a las cinco y media”. Por rebelde o por desconfiado, Walter no hizo caso.

“Mi pregunta es: ¿Tengo que esperar un mes más para ver si tengo la posibilidad de atenderme? Es irracional. Aquí en el Cerro también somos ciudadanos. Es denigrante. Si un solo día se da número, bueno, que se respete. El día no terminó, son las ocho de la mañana”, se queja Walter.

Romilda también considera que allí, en el policlínico público más grande de la zona, “juegan con la gente”. Sin embargo, la expresión en su cara no refleja lo cansada que está. Ese miércoles probó suerte por tercer mes consecutivo y se fue sin fecha para atenderse con un oftalmólogo.

Los usuarios del Cerro contaron que el sistema es igual para todos los especialistas. Cuando tienen una orden para ver a un médico deben averiguar cuál es el día del mes que se abrirá la agenda y procurar estar allí lo más temprano posible. A veces, cuando se acaban los números, se hacen derivaciones a otros centros de salud relativamente cercanos. Si eso no sucede, la única opción es esperar.

Los niños también son rehenes de la demora en ASSE. Aunque el pediatra les indique volver a controlarse en un mes, no lo pueden hacer porque no hay números disponibles. “¿Y a quién reclaman? A nosotras, que nos conocen y nos tienen confianza”, asegura la pediatra Lilián D’Orsi. “Me dicen ‘doctora, mire, usted me dio para dentro de un mes y recién hay para dos meses’. O ‘doctora, no hay fecha para el pedido de ecografía de cadera’. Vos ves personas, caras, demanda. Esa frustración que tenés una y otra vez te va desgastando”, agrega. Ante el pedido de los usuarios solo pueden dejar constancia en las historias clínicas: “No se realizó el control porque no pudo acceder a un número”.

Los pediatras del Cerro saben que si las mamás dejaron otros hijos en casa o si deben ir a buscarlos a la escuela, no van a hacer dos horas de fila para conseguir fecha para un control preventivo. Indignados, ven que “algunos enunciados teóricos”, como que el primer nivel de atención es “prioritario”, quedan en el aire. Aseguran que la atención pediátrica en las policlínicas es cada vez más pobre.

El Ministerio de Salud Pública ideó un plan para controlar las demoras en acceder a especialistas. Desde el 1º de marzo todas las instituciones sanitarias del país están obligadas a ofrecer número todos los días para las especialidades básicas (medicina general, pediatría, cirugía general y ginecología). En el correr del año se irán incorporando las demás especialidades.

Según pudo saber El Observador, el mismo sistema que funciona en el Centro de Salud del Cerro está en las demás policlínicas de la periferia. Para algunas especialidades hay demoras de hasta un año. Es frecuente que se pierdan las órdenes de derivación y los usuarios deben volver a hacer las filas de la madrugada.

En el sitio web de ASSE se promociona que a través del teléfono 08002773, de atención al socio, se “reservan números”. El Observador consultó a la gerencia de ASSE para saber exactamente qué ofrece ese servicio, pero no respondieron los llamados.

Elena Clavell, directora del Sistema Nacional Integrado de Salud, explicó a El Observador que el sistema de agenda abierta empezará a implementarse de a poco en ASSE, ya que la suya es “otra realidad”. Clavell señaló que el prestador de salud estatal atiende a 1.200.000 personas (más que nininguna otra institución) que están dispersas geográficamente, por lo que el MSP tendrá más tolerancia con la fiscalización del nuevo mecanismo.

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