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José Batlle y Ordóñez fue el presidente más revolucionario de la historia del Uruguay. Jorge Pacheco Areco no era un represor consumado sino un hombre que tuvo que aplicar mano firme ante la amenaza guerrillera. Julio Sanguinetti no es el neoliberal que señalan sus adversarios sino un estadista socialdemócrata admirado en buena parte del mundo. Jorge Batlle timoneó con éxito una de las peores crisis que padeció el país. Estas ideas bien podrían traducir en términos más simples el documento elaborado por el Partido Colorado para promover la renovación ideológica de una colectividad que, se afirma, ha padecido una especie de leyenda negra construida desde las fuerzas “antidemocráticas y antiliberales”.

Según se señala en un escrito presentado el viernes 22 ante el Comité Ejecutivo Nacional Colorado, es necesario que sus dirigentes defiendan lo hecho por el partido durante su más que centenaria existencia. “Debería reflexionarse sobre la puesta en valor no solo de la conjunción teórica democrática, liberal, republicana y socialdemócrata sino, asimismo, sobre el relato de 175 años de historia del Partido Colorado, desde el origen hasta el presente. El menoscabo hacia esas vertientes de pensamiento por las diferentes formas de pensamiento antidemocrático, antiliberal y antirepublicano ha construido un relato falso de la función histórica del Partido Colorado, la que, sin embargo, explica la excepcionalidad del país”, dice el escrito.

Durante la pasada campaña electoral, en varios spots de Bordaberry se los escuchaba enumerando los logros del batllismo, desde las conquistas sociales hasta la construcción del estadio Centenario. Si el Partido Colorado, decía, Bordaberry, es responsable de lo malo que tiene el sistema social uruguayo también es responsable de todo lo bueno que, entre otras cosas, lo ha convertido en el país de Latinoamérica con mejor distribución de la riqueza.
Ahora que el Partido Colorado se encamina a la realización de congresos ideológicos en todo el país donde serán aggiornados sus “principios filosóficos”, estas ideas quedarán plasmadas en el papel.

“La historia misma del Partido Colorado es la síntesis del pensamiento político liberal y el pensamiento republicano. Deberán atenderse los nuevos desarrollos conceptuales del liberalismo, como es el caso del liberalismo igualitario. La construcción por el Batllismo del Estado del Bienestar a través de la democracia, ejemplo casi único en América Latina, acercó el pensamiento del Partido a la máxima: ‘tanto Estado como sea necesario, tanto mercado como sea posible’”, se señala en el escrito que será analizado en los congresos ideológicos.
Populismo.

Además, los colorados advierten, en referencia al Frente Amplio, acerca de “quienes se apropian del batllismo” y considera que ante ello es “imprescindible reivindicarlo en su plenitud y embanderarse como sus legítimos representantes”.

También ponen el ojo sobre la escalada “populista” en Latinoamérica: “Al mismo tiempo que el debate universal da por superadas las corrientes de pensamiento antiliberales y autoritarias que primaron en la cultura nacional desde la década del 60 del siglo pasado, a esa crisis profunda le sigue paradójicamente un renacimiento del populismo en la región”.

Como se ve, los colorados quieren espantar esa percepción que los emparenta con los sectores conservadores de la sociedad. Y aspiran a volver, sino a los tiempos luminosos de Batlle y Ordóñez, al menos a los días no tan lejanos en los que el poder era su hábitat natural.

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