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La Comisión para la Paz, instalada por el gobierno de Jorge Batlle, había llegado a la conclusión de que los restos de Julio Castro ya no estaban en el Batallón 14. Sin embargo, este jueves fuentes políticas informaron a El Observador que los pertenecían a Castro.

De acuerdo a los resultados alcanzados por la Comisión, el maestro fue detenido el 1º de agosto de 1977 y posteriormente trasladado a “La Casona” de la calle Millán.

La investigación afirmó que Castro murió el 3 de agosto como consecuencia de las torturas a las que fue sometido. No obstante, tras identificarse el cuerpo, fuentes judiciales informaron a El Observador que .

La Comisión para la Paz concluyó que los restos de Castro fueron exhumados, incinerados y arrojados al Río de la Plata en 1984, en el marco de la “Operación Zanahoria”.

Otro informe de las Fuerzas Armadas presentado en 2005 aportó información similar a la contenida en las investigaciones de la Comisión. Según los datos de los militares, “los restos fueron inhumados, en el Batallón 14, exhumados, cremados y esparcidas sus cenizas en la zona”.

La Comisión designada por el ex presidente Batlle durante su gobierno presentó las conclusiones para el caso de Castro el 13 de diciembre de 2001. En esa oportunidad, se dieron por “resueltos” otros tres casos: el de Óscar Baliñas, desaparecido el 21 de junio de 1977, y los de Antonio Omar Paitta Cardozo y José Arpino Vega.

La desaparición de Castro, cuando tenía casi 70 años, fue una de las más emblemáticas.

Se perdió su rastro en la mañana del 1º de agosto de 1977 cuando salía de la casa de un amigo en Montevideo.

Según la declaración de 1985 del ex soldado Julio Barboza, recogida por la Comisión para la Paz, en el cruce de Rivera y Soca “una persona mayor, entre 55 y 60 años, avanzada calvicie, canoso, usaba lentes, bajo” fue forzado a salir de su camioneta Indio de color amarillo y negro, y trasladado a “una casa de la calle Millán 4269”.

La casa mencionada, conocida como “La Casona” de Millán, estaba ubicada casi en la esquina de Loreto Gomensoro, frente a la ex planta de Pepsi Cola. La locación estaba bajo la responsabilidad del Servicio de Información de Defensa (SID).

A continuación, un pasaje de las declaraciones del ex soldado Barboza a “La Lupa” del semanario Brecha, publicadas el 11 de octubre de 1985. En ellas se describe el recindo el día que fue trasladado Julio Castro.

“Habían ido a la casa una vez antes para conocerla porque en la oficina todo el mundo hablaba de ella. Decían que era ideal no sólo por su amplitud, sino también porque no tenía paredes medianeras. La entrada tenía un muro con rejas a cada lado de los portones que eran más bien altos. Antes de llegar a la casa había un cantero circular -me parece que de césped- en el medio y el resto estaba recubierto de pedregullo. De la planta baja de la casa recuerdo que enseguida de la planta principal - que estaba precedida por unos escalones - había un gran ambiente, como un living. A la derecha, más al fondo, una cocina grande, como esa de las películas, supermoderna, con las paredes revestidas de azulejos blancos y azules. Pegado a la cocina estaba el baño. El sótano, por lo que me parece, era tan grande como la casa principal. Se entraba por atrás de la casa. Sólo vi la primera pieza del sótano. Recuerdo que tenía paredes amarillas y se veían caños que pasaban por el techo. Había dos puertas más de otras tantas piezas, supongo. Había también una escalera que llevaba a la planta baja. En la primera pieza del sótano, bajo una luz fuerte que daba contra las paredes amarillas, dejamos al señor mayor (Julio Castro) custodiado por un soldado”.

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