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Por Daniel Colombo

Ser profesional no garantiza tener profesionalismo. De hecho, todos vivimos situaciones con personas que tienen títulos y trayectoria, y que distan mucho de comportarse como profesionales. 

Entonces, ¿qué es tener profesionalismo en el trabajo? Se trata de la cualidad de la excelencia aplicada al desarrollo de determinada actividad, donde se destacan los valores, la responsabilidad sobre el proceso y el resultado, el compromiso puesto en la tarea y la calidad superior en todo momento. Si bien conceptualmente se habla de profesionalismo en personas con títulos académicos, también se aplica para todo tipo de profesiones, disciplinas como el arte y el deporte, y sería deseable que, por ejemplo, en el ámbito empresarial y de los gobiernos también prospere este rasgo de calidad superior. En mi percepción, tener profesionalismo está directamente ligado con la ética del trabajo, es decir, el conjunto de valores, cualidades distintivas y aportes positivos de excelencia que hace una persona, aplicando sus conocimientos en pos de lograr un resultado superador.

https://www.elobservador.com.uy/nota/que-proponen-los-asesores-de-los-candidatos-para-encarar-el-futuro-del-trabajo--20199271681

13 señales de la falta de profesionalismo
Las ventajas de tener profesionalismo

Una persona que es reconocida por su profesionalismo va construyendo su reputación positiva. Esto se logra en el tiempo, lleva años y se basa en pequeños “profesionalismos” cotidianos que, sumados, dan un resultado de excelencia y calidad reconocible. El tener profesionalismo te transforma en una persona confiable, un espejo que refleja algunos aspectos que otros quisieran emular; y, también, en un orgullo personal que hace aumentar tu autoestima y autovaloración, ya que sabés qué estás haciendo, siempre y bajo toda circunstancia, todo lo humanamente posible en el máximo nivel de excelencia. 

Si bien esta descripción parece muy exigente al leerla, es así como se construye el profesionalismo: dándolo todo. El que tiene profesionalismo no es tibio: es apasionado, comprometido y agrega valor, su milla extra, en cada cosa que hace.

Cómo afrontar la falta de profesionalismo

A veces, el profesional sin compromiso que trabaja “a reglamento” puede llegar a viciar y opacar la labor de los que sí se destacan. Para combatir la falta de profesionalismo en las organizaciones es necesario encarar un programa consistente de calidad que involucre a todos, ya que no alcanza con que el directivo llame a solas a la persona y le llame la atención: así no se producirá la transformación.

Y, bueno es saberlo, habrá personas que jamás van a comportarse con profesionalismo, en parte porque les da lo mismo -se llama mediocridad-, y en parte porque quizás para ellos su medida interna de “darlo todo” es bien baja, a ras del suelo: frente a esto no hay mucho para hacer.

Algunas ideas para encarar el tema:

Fuente: El Cronista - RIPE

Temas:

Laboral empleo impostores Café y Negocios

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