Si hay un libro que debería repartirse en el vestuario de la selección uruguaya de fútbol a dos meses del mundial de Rusia, sin duda debería ser este. No solo porque narra una epopeya futbolística insólita, donde el pez chico se come al grande, sino también porque logra captar la esencia misma del deporte más popular del mundo: la ansiedad del antes, la pasión del durante y las extrañas sensaciones del después de cada partido.
Cómo llegamos a la final de Wembley narra una gesta deportiva inigualable
La última novela de J. L. Carr es un texto sobresaliente y conmovedor