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"El empresario tiene perfil bajo y prefiere no opinar porque sabe que puede significar una crítica”. “¿Es malo mostrar cuánto vendo, cuánto gano, cuánto compro? No, no es malo. El empresario en general no es transparente”. La primera cita pertenece al director del Estudio Luis Lecueder, Carlos Lecueder; la segunda, al fundador de Zonamerica, Orlando Dovat. Ambas aparecieron en el informe especial sobre referentes empresariales que Café & Negocios publicó en la primera semana de enero. Una encuesta entre empresarios realizada por este suplemento colocó a Lecueder y a Dovat en el primer y segundo lugar, respectivamente, entre los señalados por sus pares como referentes.

La misma encuesta, en un segundo apartado, también pedía a los consultados recomendar iniciativas para mejorar la imagen empresarial en Uruguay si entendían que era necesario. Algunas de las propuestas se transcriben más abajo en esta nota.

Aunque las sugerencias fueron variopintas, hubo algunos patrones. Se hizo énfasis en la necesidad de ser más transparente con la información, además de mostrarse más proactivo a la hora de comunicar y difundir su labor.

La caricatura
“No queremos la imagen de que los empresarios somos, como decían antiguamente, los vampiros de la plusvalía”, señaló el presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Washington Corallo. El presidente de la gremial –que además es empresario de la industria del vidrio– añadió que “últimamente se denosta a la gente que da empleo y parece que el único bueno es el Estado”.

Corallo sostuvo que aunque hay empresarios “buenos, medianos y malos” se trata muchas veces de mostrarlos solamente como “los malos de la película”.

En tanto, el gerente general de la CIU, Miguel Vilariño, agregó que impera una imagen “caricaturizada” del empresario: “El gordo de galera y toscano bajándose de un colachata, y no es así”. Vilariño dijo que más del 80% de los poco más de 1.000 socios que tiene hoy la CIU tiene menos de cinco empleados.

El gerente sostuvo, además, que en el país menos de 200 industrias cuentan con más de 100 empleados. “No tienen más, eso es lo que nos interesa que la sociedad comprenda”, dijo.

La CIU ha llevado adelante en los últimos años varios programas que buscan fomentar el emprendedurismo y también dar a conocer qué es y qué hace un empresario.

Por su parte, para el presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, Carlos Perera, la imagen del empresario en el país está “muy alicaída”. Esto, de acuerdo a Perera, es producto de políticas que han “menospreciado la imagen del empresario”.

“El empresario uruguayo es un individuo que arriesga, que cuando pone dinero para llevar adelante una empresa está arriesgando. Si se funde, se funde él”, destacó el presidente de la gremial y consideró que este es un tema que no se comunica con propiedad.

“A los empresarios de la actividad privada no nos enseñaron ni dieron cursos de comunicación. Estamos abocados a que nuestras empresas funcionen, pero no somos comunicadores, y creo que ahí tenemos algunos problemillas”, dijo.

El gerente secretario de la institución que nuclea a 125 gremiales sectoriales, Claudio Piacenza, añadió que en las sociedades judeocristianas, a diferencia de las anglosajonas, “hay una especie de culpa cristiana, por la cual el empresario exitoso trata de pasar totalmente anónimo y no ser un referente en la sociedad”. En las culturas anglosajonas, en contrapartida, eligen “todos los años el empresario del año, lo felicitan y lo ponen en la (tapa de la) revista Forbes”, indicó Piacenza.

El déficit: enseñar a emprender
Para el actual titular del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Nelson Loustaunau, “no existe una imagen plana” del empresario.

El jerarca –que se desempeñó como subsecretario del MTSS hasta comienzos de febrero– dijo que hay “muy buenos empresarios, con una visión moderna”, y también “otro grueso grupo que mantiene su negocio tal como lo hizo hace 30 años”.

Al respecto, Loustaunau reconoció que muchas veces el porte de las empresas nacionales hace cuesta arriba la concreción de políticas que tengan por objetivo la innovación dentro de la organización.

A su entender, el empresariado uruguayo no tiene un especial bajo perfil sino que hay “de todo”, solo que algunos se hacen notar más que otros. “Hay gente que trabaja mucho la imagen suya y la de su empresa”, dijo.

El ministro también hizo mención a la falta de estímulos para emprender que existe “a los niveles de la educación curricular”. En su opinión, se trata de un déficit. “Creo que en una sociedad libertaria tenés que enseñarles a las personas todo: cómo es el trabajo dependiente y cómo es el independiente, y los riesgos y beneficios de uno y otro”, comentó.

Derribar preconceptos
El exdirigente sindical y futuro director nacional de Trabajo, Juan Castillo, admitió que “la imagen que se traslada (del empresario) no es la mejor, no es objetiva, y no responde a la realidad del empresario uruguayo”.

De acuerdo a Castillo, “contribuye a un equívoco” el hecho de que muchas apariciones mediáticas de empresarios o sus asesores se dan en un contexto de conflicto con sus trabajadores.

“Hay muy buenos empresarios, buenos emprendedores, muy comprometidos. Y, como en todas las cosas, también hay de los otros”, opinó Castillo.

Castillo sostuvo que, en su experiencia, la conversación entre empleados y empresarios ayuda a derribar muros. “El trato personal contribuye a mejorar la imagen”, dijo, y agregó que “cuando un dirigente sindical se pone grande es más objetivo y se pierden muchos de los preconceptos anteriores”.

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