Según Goldfarb, contrario a lo que se suele pensar, las ciencias sociales y humanas y las artes tendrán un papel protagónico en el futuro del trabajo. Mientras que será fundamental tener conocimientos tecnológicos, también será fundamental estudiar arte, historia, filosofía, sociología, psicología y neurociencia ya que según Goldfarb, las personas que tengan un amplio conocimiento en estos temas, son quienes podrán dar mejor uso a la inteligencia artificial.
“La habilidad para dar sentido a las cosas es una de las grandes ventajas que tiene el ser humano frente a la automatización. Mientras que la inteligencia artificial es buena para tareas repetitivas, las personas pueden aportar creatividad. Todo lo que implique pensar creativamente preparará a los niños para el futuro del trabajo”, explicó.
“Hace cinco años pensar que iba a haber personas que trabajen como community managers era inimaginable”, explica Goldfarb. Es por eso que Goldfarb sugiere que los niños estén en contacto con tecnología y puedan jugar intuitivamente con ella, ya que será su herramienta en el futuro.