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Cómo saber si la tos puede convertirse en tuberculosis y cómo prevenirla

La enfermedad registra al menos 900 casos al año que afecta todos los estratos sociales

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11 de julio de 2018 a las 05:00

La tuberculosis aparece y no molesta. Ese es el mayor riesgo que implica la patología. La diferencia entre un mero ataque de tos y la enfermedad es un límite difuso, que muchas personas pasan por alto. Y si el tratamiento no llega a tiempo, puede ser mortal. La cura existe, es eficiente y gratuita en todo el país, pero implica también una disciplina que no todos mantienen. Para sanar es necesario ingerir durante seis meses y de forma ininterrumpida cuatro antibióticos, que no todos pacientes prolongan en el tiempo.

Con el censo que el Ministerio del Interior realizó en Los Palomares de Casavalle el 23 de junio, se detectaron nueve casos de tuberculosis confirmados y 23 personas que presentan síntomas.

Los departamentos con mayor prevalencia de la enfermedad son Montevideo, Canelones, Paysandú y Río Negro, según estudios realizados por la comisión. Y dentro de la capital, las zonas que registran más focos identificados son los barrios del Municipio A, desde La Teja hasta Pueblo Victoria, pasando por Paso de la Arena, Casabó, Nuevo París y Pajas Blancas, y el Municipio D, que incluye barrios como Manga, Piedras Blancas, Casavalle, Borro, Marconi.


En Uruguay se registran 900 casos de tuberculosis al año, que salpican todo los estratos sociales. El 70% se ubican dentro del sector público de salud, mientras que el 30% restante corresponde al privado. Así lo informó a El Observador la profesora Catalina Pírez, presidenta de la Comisión Honoraria de la Lucha Antituberculosa.

"Si la tos se prolonga por 15 días, hay que consultar y pedir expresamente que se haga el estudio de tuberculosis, porque incluso muchos médicos no piensan en la enfermedad como un posible diagnóstico", indicó la docente y explicó, también, que otros síntomas regulares suelen ser el adelgazamiento y la fiebre.


Pírez puntualizó que desde 2014 la comisión ha intensificado la búsqueda de casos por todo el país. Aunque aseguró que hay varios obstáculos para el hallazgo de nuevos diagnósticos, y el principal, dijo, es la estigmatización que existe alrededor de la patología. "A nadie le gusta enterarse que tiene tuberculosis, y saber que pudo haber contagiado a otros. Es más bien un tabú que es necesario derribar con información y con mayor sensibilidad al respecto", agregó.

Es necesario que cuando los síntomas se mantengan por dos semanas, aproximadamente, se consulte y que también se realice un estudio de contacto a todas las personas que rodean al paciente. La tuberculosis se contagia fácilmente a través del aire, por lo que, cuando un enfermo tose, estornuda o escupe, expulsa la bacteria y basta con que una persona la inhale para quedar infectada. "La tuberculosis es prevenible y curable. Hay tratamientos eficientes para combatir la enfermedad y cuanto más rápido se capte más rápido se podrá curar al paciente", detalló la profesora.

Los mecanismos de prevención son el diagnóstico y tratamiento precoz. La persona infectada debe recibir un seguimiento para disminuir el riesgo de abandono del tratamiento y que aumentan las posibilidades de curación. Por lo general los pacientes dejan de tomar la medicación al ver signos de mejora.

Otro método de prevención es la inmunización con la vacuna BCG, que es obligatoria para todos los recién nacidos, aunque hay especialistas que cuestionan su efectividad. Hay varios países en el mundo, tales como España o Estados Unidos, que eliminaron la obligatoriedad de la vacuna porque la efectividad de la misma no es del 100%, sino que se acerca al 60%.

Sobre la enfermedad

En 2016, 10,4 millones de personas enfermaron de tuberculosis en el mundo y 1,7 millones murieron por esta patología, según la Organización Mundial de la Salud. Las personas infectadas por el VIH, uno de los grupos de con mayor vulnerabilidad, tienen entre 20 y 30 veces más probabilidades de desarrollar tuberculosis. El consumo de tabaco aumenta considerablemente el riesgo de enfermar e, incluso, hasta de morir por esta misma causa. Se calcula que a nivel mundial el 8% de los casos de tuberculosis son atribuibles al tabaquismo.


Esta patología afecta principalmente a los adultos en los años más productivos de su vida, lo que no significa que los demás grupos de edad estén exentos de riesgo. Más del 95% de los casos y de las muertes se concentran en los países en desarrollo.

A lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar a unas 10 a 15 personas por contagio. Si no reciben el tratamiento adecuado, hasta dos terceras partes de los enfermos mueren. Desde el año 2000, se salvaron más de 50 millones de personas gracias al diagnóstico y el tratamiento efectivos.

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