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Uruguay tuvo una de las peores caídas en el informe de competitividad global 2012-2013 del Foro Económico Mundial (FEM) y pasó ocupar el puesto 74º (en 2011 estaba en el 63º) de una lista de 144 países. El análisis, que fue presentado este martes en Ginebra, es un estudio elaborado por siete economistas de la Universidad de Columbia (EEUU) y mide la competitividad de los países según un baremo, además de detectar los escollos que les impiden avanzar en esta área.

De acuerdo con el documento, Uruguay cayó a causa de "presiones inflacionarias y una alta deuda pública, que han deteriorado las condiciones macroeconómicas y han hecho aparecer dudas sobre las sostenibilidad de los recientes índices de crecimiento".

El informe recuerda que Uruguay cuenta con uno de los sistemas laborales más rígidos del mundo (dificultad para contratar y despedir, falta de flexibilidad para determinar el sueldo y no hay relación entre el pago y la productividad), y un sistema educativo que no genera los conocimientos necesarios que los negocios de hoy en día precisan.

Argentina tiene aún peor nota para el FEM, que señala el deterioro de las condiciones macroeconómicas del país, la débil eficacia gubernamental y la casi nula flexibilidad laboral como unos escollos muy difíciles de superar.

En tanto, sobre Brasil se expresa que ha mejorado cuatro puntos respecto a la pasada edición del informe, pero su competitividad sigue siendo baja con respecto a su peso internacional a causa de "una reducida confianza en los políticos, y una eficiencia gubernamental muy baja, exacerbada por una excesiva regulación".

"La corrupción y la falta de transparencia siguen afectando, y aunque hay bolsas de excelencia en término de innovación, no se traduce en toda la economía", aseveró Bilbao.

El informe recuerda el problema sin resolver de la calidad del transporte, y "el desafío permanente de la calidad de la educación, que no responde a la necesidad creciente de un mercado laboral cada vez más sofisticado".

Por su parte, el nuevo socio del Mercosur, Venezuela, se sitúa en el último lugar en la lista con respecto al funcionamiento de las instituciones públicas, algo que se agudiza con un débil manejo macroeconómico y una alta inflación que invalida la capacidad del país para mejorar su competitividad.

Entre las naciones latinoamericanas Chile sigue siendo la nación más competitiva, ocupando el puesto 39º en el global, mientras que el listado general es encabezado un año más por Suiza.

En la región, detrás de los trasandinos, siguen Panamá (40), Brasil (48), México (53), Costa Rica (57), Perú (61), Colombia (69) Uruguay (74), Ecuador (86), Honduras (90), Argentina (94), El Salvador (101), Bolivia (104), República Dominicana (105), Nicaragua (108), Paraguay (116), y Venezuela (126).

El FEM advierte progresos en América Latina, pero asegura que deberá enfrentar enormes desafíos que le provocan unas infraestructuras pobres, un sistema educativo débil y poca inversión en Investigación y Desarrollo (I+D).

El informe considera que si la región mejorara sus problemas de inseguridad y de infraestructuras, e invirtiera más y mejor en educación para poder responder a las demandas de I+D, multiplicaría sus niveles de competitividad y obtendría mejores resultados económico-comerciales.

"Lo que vertebra a la región son sus debilidades. Como la región está creciendo, el incentivo es mejor y la visión, tanto de los gobiernos como de los empresarios, es 'cortoplacista'. Deben pensar en innovar para ser más competitivos", agregó el economista.

Primer mundo

La lista general continúa siendo liderada por Suiza, seguida de Singapur, Finlandia, Suecia, Holanda, Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Hong Kong y Japón.

España se encuentra en la posición 36, la misma que el año pasado.

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