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Durante el último mes, la inflación registró una leve desaceleración provocada por un menor aumento del componente más rígido de la canasta de consumo, que explica en su mayor parte la suba actual de precios. Aún así, la evolución de los precios sigue lejos del rango objetivo trazado por las autoridades.

Según los datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios minoristas subieron 0,66% durante el mes de marzo, en línea con las expectativas de los analistas consultados el mes pasado por el Banco Central, de 0,6%.

Eso llevó a que la inflación interanual se redujera de 8,89% en los 12 meses finalizados en febrero, a 8,54% a marzo. Si bien se trata de una desaceleración leve, lo destacable es que se debió a los componentes de la inflación que no solo son los más relevantes porque explican hoy en día en su mayor medida la suba de precios, sino también porque son los más difíciles de bajar.

El indicador de inflación subyacente elaborado por la Unidad de Análisis Económico de El Observador parte de los datos publicados por el INE y realiza un seguimiento únicamente de los precios de los bienes y servicios más estables, depurando los precios más volátiles o que no obedecen a una dinámica de mercado, como los de alimentos sin procesar y servicios públicos.

Durante el último mes, la inflación subyacente interanual tuvo su primera reducción en el año, de 8,5% a 8,3%. Esa evolución se explicó por un leve freno en el aumento del precio de los bienes y servicios no transables –aquellos que no se comercializan con el exterior, que no se exportan ni se importan, y por lo tanto su dinámica de competencia y fijación de precios solo depende del mercado doméstico.

Los precios no transables pasaron de crecer a una tasa de 10,3% en los 12 meses a febrero, a 10% en la última medición. De hecho, se trata del componente que más explica la inflación. De los 8,5 puntos porcentuales de aumento de los precios registrados en el año móvil a marzo, cinco puntos los explicaron los bienes y servicios no transables.

En tanto, precios de artículos y servicios transables –aquellos que se exportan o importan y por lo tanto, sus precios dependen de los del resto del mundo y de la cotización de la moneda–, explican únicamente 1,1 puntos de inflación, cuando en julio de 2012 tenía una incidencia de dos puntos porcentuales. Además, ese componente de la canasta minorista aumenta de precio a una tasa de 4,6% interanual –estable en el último mes–, muy por debajo de la canasta general de consumo y de los precios transables.

Eso se debe a que la baja en el tipo de cambio llevó a que estos bienes y servicios redujeran al mínimo su empuje inflacionario. En lo que va del año el dólar en Uruguay bajó 2,3% y acumula una caída de 12,5% desde fines de agosto.

De ese modo, no se puede decir que la inflación hoy en día sea un problema importado sino, por el contrario, que la baja del tipo de cambio ha permitido que la inflación no se dispare a niveles mayores de los registrados en los últimos meses.

Por rubros

Durante el mes de marzo, el rubro que registró un mayor aumento de sus precios fue el de la educación. El aumento de los costos salariales se encuentra entre los principales factores que explicaron la suba de 1,95% en el sector, por encima del incremento de 1,52% registrado en igual mes del año pasado. En tanto, los alimentos tuvieron una suba de 1,15%. Eso se explicó por el encarecimiento de 0,93% en los panificados, la suba de 1,88% en los lácteos y el incremento de 5,8% en legumbres y hortalizas.

Los alquileres, en tanto, subieron 1% en el mes, impulsando la suba de 0,43% en los costos asociados a la vivienda. El transporte y las comunicaciones mantuvieron sus precios incambiados.
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