Por Eduardo Anguita
Por Eduardo Anguita
La visita del presidente de Francia, Emmanuel Macron, a China coincidió con el viaje de la presidenta de la Comunidad Europea, Ursula von der Leyen. Fue en la primera semana de abril y el mandatario de ese país, Xi Jinping, luego recibió al jefe de Estado de Brasil, Lula da Silva.
Dos semanas después del viaje de Macron y Von der Leyen, este jueves fue el turno de las conversaciones telefónicas. Es que la incursión de China en una propuesta de paz respecto del conflicto de Ucrania no puede ser leída sólo como una alianza con Rusia. Por eso, Macron primero y Von der Leyen después, realizaron llamadas al presidente norteamericano.
Aunque no se conozcan los trasfondos de qué papel concreto pueda jugar Xi Jinping en un eventual diálogo sobre la paz en Ucrania, lo que está claro es que ningún actor desconoce la multipolaridad de este mundo tan conflictivo.
El mismo jueves, el Palacio del Eliseo emitió un comunicado que dice: “Los presidentes de los Estados Unidos y de Francia coincidieron en que hay que seguir involucrando a China para que contribuya a mediano plazo a poner fin al conflicto en Ucrania”.
El comunicado, distribuido por la agencia de noticias francesa AFP, indicó que la conversación había ocurrido este jueves 20 de abril. Con diferencia de horas, no sólo la Casa Blanca confirmó esa charla, sino que dio cuenta de otra llamada, la que comunicó a Biden con la presidenta de la Comunidad Europea, Ursula von der Leyen.
El jefe del Estado francés habló con Biden sobre su reciente visita a China y resaltó la voluntad de los europeos “de rearmarse para asumir sus responsabilidades en el reparto de la carga de la seguridad transatlántica”, según el comunicado del Eliseo.
La comunicación añadió que Francia cree que Beijing tiene “un papel que jugar” para encontrar una resolución a la guerra que está librando Rusia en Ucrania desde hace más de un año, “habida cuenta de su alianza con Moscú”.
En Beijing, Macron pidió –según dijo públicamente– a Xi Jinping que hiciera lo posible para que Rusia entrara “en razones”. Tras esa visita, el Eliseo aseguró que Xi Jinping “se declaró dispuesto a trabajar con Francia para crear las condiciones de negociaciones” entre Moscú y Kiev.
Esto es, Macron habla “en nombre” de la Europa continental. Por supuesto, Biden habla en nombre de la primera potencia económica del planeta. Y el papel que esperan ambos de Xi Jinping es que, como segunda potencia, ayude a encarrilar esta guerra en una mesa de diálogo. No podría hablarse de un mundo multipolar pero sí de gestos que abren ese horizonte.
De acuerdo al gobierno de Macron, los “parámetros” de esta iniciativa deben definirse en el marco del diálogo estratégico franco-chino, piloteado por un consejero diplomático de Emmanuel Macron, Emmanuel Bonne, y por el diplomático chino de alto rango Wang Yi.
No es una jugada al azar y es lógico que Macron se la diga de primera mano a Biden. La próxima sesión de esa iniciativa está prevista para este verano boreal, según el gobierno francés, aunque sin precisar fecha.
“El presidente de la República dijo que una negociación así debería hacerse dentro del respeto del derecho internacional y de la soberanía de Ucrania. Precisó que sólo los ucranianos podrían decidir sobre ello. Animó a China a jugar un papel constructivo, dado su estatus de miembro permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU”, recordó el Eliseo esta semana.
La llamada sirvió como una oportunidad para que Washington y París resolvieran las tensiones que surgieron por la visita de Macron al presidente chino, Xi Jinping, durante la cual el presidente francés sugirió que los países europeos no deberían involucrarse en una pelea entre China y los Estados Unidos por Taiwán.
Europa debería evitar “crisis que no son las suyas”, dijo durante esa visita el líder francés, y reiteró comentarios anteriores pidiendo la “autonomía estratégica” de la Unión Europea respecto a los Estados Unidos.
La paz y la estabilidad
Según un comunicado de la Casa Blanca, ambos dirigentes discutieron sobre “sus continuos esfuerzos para promover la prosperidad, la seguridad, los valores compartidos y el orden basado en reglas en la región del Indo-Pacífico”.
“Los dos presidentes comparten la misma voluntad de reforzar las cooperaciones en curso y de apoyar el derecho internacional, incluida la libertad de navegación, en el conjunto de la región Indo-Pacífico”, indicó por su parte el Eliseo, sin citar explícitamente a Taiwán.
Respecto de la conversación de Biden y Von der Leyen cabe recalcar que la presidenta de la Unión Europea (UE) tiene una posición más dura, si cabe la expresión, que la de Macron. Días antes de su viaje a Beijing, en una conferencia dada en Bruselas, cargó toda la responsabilidad del conflicto sobre Rusia e insistió en que no debía haber concesiones, que el diálogo con Moscú debía ser sobre la base de “la integridad territorial de Ucrania”.
Como eso, a criterio de Von der Leyen y del propio presidente ucraniano Volodímir Zelensky, signfica que Rusia abandone no sólo la República del Donbás sino también Crimea, es prácticamente imposible que un diálogo empiece por allí. El criterio expuesto por China justamente es que Rusia “debe ceder”. No explicita qué debe ceder, pero toma cierta distancia de Moscú.
El comunicado de la Casa Blanca del jueves dice que Biden y Von der Leyen recalcaron el compromiso de los Estados Unidos y de la UE para seguir ayudando a Ucrania para que cuente con la "asistencia económica y de seguridad que necesita" y continuar "trabajando estrechamente para imponer al Kremlin costos por la agresión rusa".
Léase bien: “costos” es algo distinto de integridad territorial. El ajedrez de la diplomacia es un juego lleno de medias palabras y muchas ambigüedades
Según el comunicado de la presidencia francesa, Joe Biden y Emmanuel Macron “también discutieron sobre la situación extremadamente preocupante en Sudán”.